De la película de Manuelita Sáenz del cineasta Diego Rísquez, queda muy marcada la imagen de una mujer sumamente luchadora.
Sin lugar a dudas, el perfil que desarrolló esta mujer se debió a que, desde niña, fue maltratada con epítetos de bastarda y más adelante fue obligada a casarse con un médico al que ella repudiaba por considerarlo un inglés aburrido, realista y anglicano.
Desde muy temprana edad, presenció y participó en las charlas revolucionarias, las cuales cuestionaba y que más adelante le traerían las consecuentes batallas en los pueblos latinoamericanos.
Manuelita fue el tipo de mujer que por su personalidad demostró la capacidad de liderazgo, y con carácter fuerte se impuso en medio de un ambiente en donde la mujer valía muy poco y en donde al resto de las damas de su época, le convenía darle contra a su forma liberal de pensar y proceder.
Su vida estuvo marcada por el amor profundo e incondicional hacia el general Simón Bolívar, a quien en determinada ocasión ayudó a escapar por una ventana y por la hazaña la nombraron: "La libertadora del libertador."
Al final de la película, su sufrimiento y soledad al morir Bolívar, la lleva a pasar los últimos años de su vida leyendo sus cartas, recordando sus frecuentes encuentros amorosos con él y añorando el estar juntos.
La proyección de la película fue parte de las actividades cívicas y artístico-culturales que se realizan por la Independencia de Venezuela.