Lo primero es que te acostumbres a llevar siempre en tu bolso un portacosméticos que contenga sólo lo imprescindible, de modo que puedas retocarte cuantas veces sea necesario.
Una base cremosa compacta permite retocar el maquillaje sin tener que recurrir a la base líquida.
También es muy importante que lleves unos polvos compactos, una brocha pequeña o mediana retráctil para que no se ensucie dentro de la cartera.
No te olvides de las esponjitas de látex para corregir o esparcir bien el maquillaje, rubor en barra, sombra, un lápiz labial, gloss, un delineador para labios, y otro para ojos, y máscara para pestañas.