A sus 42 años, este pisciano nacido el 28 de febrero, ha logrado mucho y tiene aún más que ofrecer. Para Marco Ameglio todos tenemos algo de vanidad, que es en buena medida correcta y necesaria en la vida política y en lo personal. "Si no tuviéramos vanidad no nos importaría tener buen o mal aliento o la cara afeitada", señaló.
"Soy vanidoso en un plano normal, ni más ni menos que las personas que sobreviven en el mundo competitivo de hoy", añadió.
Al cuestionarlo acerca de la parte de su físico que considerara más atractiva, respondió: "Como así, ¿Te refieres al cuerpo piscinero?", dijo entre risas. Confiesa no admirarse a sí mismo, cree que son los demás quienes tienen que decir qué se le ve bien y qué no. "Mi niñez fue niñez, hay niños que no llegan a tenerla y pasan a trabajar y a enfrentar dificultades en la vida debido a las circunstancias", planteó.
Disfrutó mucho de sus padres, hermanos y sus cuatro abuelos, de quienes guarda recuerdos, anécdotas y vivencias extraordinarias. La suya fue una niñez muy familiar, lo que le marcó la vida, por eso donde está él siempre va su familia.
Para él, su esposa, es todo lo que una mujer debe ser: leal, cariñosa, compañera y entregada. El amor de ella es presencial, esencial, e indispensable para él; es de esos que a veces queriendo no se puede olvidar.
Al preguntarle si ha sido infiel, respondió que se puede ser infiel de muchas formas en la vida. Ameglio considera que la infidelidad no es algo de lo que se deba hablar en una entrevista. Con su esposa tiene una relación de respeto y amor que demuestra la fidelidad que hay entre ambos, la base de la relación que poseen. "Lo demás se lo dejo a Dios, a quien le debo mis pecados y con quien me confieso. Chiny es la segunda ante quien soy responsable después de Dios", observó.
En la intimidad de su habitación Marco Ameglio se confiesa fiel, apasionado, inspirado, desinhibido e íntimo. Toda la vida ha sido amante de los motores y de deportes extremos. Practica el motociclismo, del cual ha obtenido muchos accidentes. En noviembre del año pasado sufrió una caída en la que se fracturó el húmero, a veces le causa molestia, pero lleva sus heridas como simples raspadas.
No teme morir en una actividad deportiva o no sería tan descuidado ni arriesgado. Le gustan los deportes en general y la adrenalina que generan. A Ameglio le apasiona el fútbol, el fútbol americano y los deportes de velocidad.
"No he puesto cuidado, quizás algún día en mi vida tendré que lamentarme al sufrir los dolores que hayan surgido de llevar una vida riesgosa. Es mi forma de disfrutar la vida, quizás unos lo hagan leyendo un libro, yo lo hago con los deportes", admitió. Con sólo dos hijos varones, Marco desea tener una hija. "Me la he pasado viendo niñas, pero no he podido tener la mía". En teoría, su esposa y él lo han planeado, empero disfruta mucho con sus dos hijos. Un tiempo de calidad.
"Estoy en plena vitalidad y funcionalidad para tener más hijos, pero es mi esposa la que me tiene en este momento, como quien dice, aguantado".
Ha sido una persona feliz, por lo que tiene que darle las gracias a Dios.
Como padre, su mayor felicidad es ver crecer a sus hijos sanos. Desea que ellos sean tan felices como sus padres le permitieron ser, que le superen y que puedan graduarse y tener la mejor educación para formar a sus propias familias. Añora algún día pueda ver a sus nietos.
"Lo que ellos sean es lo que va a representar realmente mi triunfo y éxito en la vida y no lo que yo haya sido", añadió.
Por las ventajas que le da la sociedad, Ameglio opina que al hombre le toca dar más que las mujeres, sin embargo, no siempre es así.
Desprecia la falta de lealtad y la envidia. "Tenemos que ser conformes y pedirle a Dios oportunidades sin quitárselas a los demás, ni desear que otros no las tengan", concluyó.