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¿Más basura en la era digital?


Una infortunada consecuencia de la vertiginosa era digital actual, es que deja una estela de equipos obsoletos que van a parar a la basura. Un estimativo sugiere que para 2010, se arrojarán a la basura 100 millones de teléfonos y 300 millones de computadoras personales. La mayoría de estas contiene un cóctel de substancias tóxicas que incluye el plomo, el mercurio y el arsénico. Actualmente, buena parte de este desperdicio termina, frecuentemente de manera ilegal, en basureros alrededor del mundo, especialmente en países en desarrollo. La Unión Europea está trabajando en nuevas leyes para promover el adecuado manejo de lo que llama las e-basuras. Está preparando una directiva al respecto que asegurará que los fabricantes tengan mayor responsabilidad en el adecuado manejo de computadoras y teléfonos viejos. Veneno mortal Las computadoras y los teléfonos móviles contienen una gran variedad de químicos y plásticos que pueden causar daño grave si no se manejan correctamente al ser arrojados a la basura. Eric Karosfky de la firma AMR Research asesora a firmas acerca del manejo de esos problemáticos desperdicios. "Hay toda clase de problemas. Estos son materiales tóxicos que deben ser recogidos y reciclados de manera apropiada". Agrega, "De lo contrario, hay severos riesgos ambientales para la población que vive cerca de los botaderos de basura y para el mundo". Siente que a menos que las compañías sean castigadas, siempre habrá desechos de computadoras que terminen siendo llevados ilegalmente a África, India y China. "Hasta que se impongan multas financieras severas a las firmas, esas leyes no ayudarán mucho".
La superstición adquirió una aplicación práctica y económica en la Italia del siglo XV. Los primeros espejos de cristal con el dorso revestido de plata, muy frágiles por cierto, se fabricaban en Venecia en esta época. Por ser muy caros, se trataban con gran cuidado, y a los sirvientes que limpiaban los espejos de las casas se les advertía severamente que romper uno de esos nuevos tesoros equivalía a siete años de un destino peor que la muerte.
Este uso efectivo de la superstición sirvió para intensificar la creencia en la mala suerte acarreada por la rotura de un espejo, a lo largo de generaciones de europeos. Cuando, a mediados del siglo XVII, empezaron a fabricarse en Inglaterra y en Francia espejos baratos, la superstición del espejo roto estaba ya extendida y firmemente arraigada en la tradición.


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267028
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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