El astro iberoamericano Alejandro Sanz, tal vez heredó ese aire costumbrista que lo caracteriza de su pasatiempo preferido cuando aún era un niño, la lectura. Ese aire, asegura, se respira en su casa, su vida, su familia y en sus canciones.
Alejandro, quién manifiesta ser músico antes que cantante, describe su éxito como amable y discreto, ni presuntuoso ni avasallador.
La característica principal de la exitosa carrera del español es "lenta, pero segura". Alejandro es compositor de sus canciones y las de muchos otros artistas; detalla que su primer disco "Los chulos hay que cuidarlos", lo grabó con 16 años y pasó prácticamente inadvertido.
Fue así como seis años más tarde y con 22 años de edad (1,991), su carrera como solista arrancó con su disco "Viviendo de prisa", logrando 7 discos de platino en España, más de un millón de copias en el mundo y el acercamiento de un ejército de chicas jóvenes a su música .
"Hubo quienes dudaron de mi futuro y me llamaban "cantante efímero"; pero me encanta ser un eterno efímero, la verdad es que con el primer disco la gente siempre es muy escéptica", expresó Sanz.
Luego vinieron "Si tú me miras" (1993); "Básico" (1994); "Alejandro Sanz III" (1995); "Más" (1997) "Y, ¿si fuera ella?" y "Corazón partío".
El cantautor sigue afianzando los pasos hasta conseguir un disco que logra una instrumentación compleja, una producción excelente y un equilibrio musical que sus seguidores han aplaudido.
Y esto ha sido lo verdaderamente gratificante para el ídolo español, ya que declara que más que el millón de discos o la fama internacional de sus canciones, lo que lo entusiasma es haber logrado salir del "encasillamiento" de cantante y gozar de la admiración de sus "fans".
"El secreto del éxito aún no está revelado para nadie, pero si de verdad haces algo interesante, lo bueno es que llegue a mucha gente y eso es lo que he logrado: tener un público variado y vender. Eso es más gratificante que una cifra en sí", acotó.
Así, contando las vivencias de la vida en letras cortas, Alejandro llega a su gente mimando los corazones partidos y no partidos, y además con la guitarra de Vicente Amigo.
"Es un disco realmente mío, participé de forma activa en su producción y eso me hace más responsable del resultado último", dijo el español, que en su última producción incluye, además del amor, cuestionables críticas sobre la invasión de Irak, el derrame de petróleo del Prestige y el personaje de Fidel Castro.
También destacó que el vaso de agua en la portada de su nueva producción discográfica representa las posibilidades de la vida, lo delicado del equilibrio, medio lleno o medio vacío, pero también la claridad o la deformación del que mira a través de algo transparente.