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Más que un acto legal: todo un proceso


El divorcio no es un acto. Es un proceso también. En realidad, es mucho más que la firma de un documento legal donde se establece que la relación marital ha terminado. Así lo explica la psicóloga clínica Celeste González.
“La pareja empieza a sentir malestar como pareja desde hace un tiempo. Algunos se van alejando emocionalmente. Empiezan a tener relaciones fuera de la pareja. Hacen un calendario donde la pareja no está incluida”, plantea.
Según dice, un día cualquiera él empieza a criticar, ve a su mujer gorda, no le gusta cómo se viste o la desatiende, ya no le gusta el codito con tunas que tanto festejaba antes, no le pone atención cuando habla, porque él está físicamente allí pero su mente en otra parte.
Parecieran menudencias, cosas triviales, pero, de hecho se siente que las cosas no marcha bien. El o ella empieza a pensar en las alternativas.
Ella sigue diciendo que aunque el ambiente esté pesado, diferente, aunque no se sientan bien juntos, ninguno aborda la tarea de conversar, de indagar qué pasa, de tratar de salvar la relación, de proceder a negociar para seguir su vida juntos. Prefieren dejar correr el tiempo.
“Esa conversación no se da. Se da cuando ocurre la ruptura, cuando ya la presencia del/la otro/a no se soporta. Cuando el vivir juntos no se desea. Y viene la separación física. Y todavía se puede rescatar la relación si ambos quieren volver a darle fuego, vida. Porque, una separación trabajada, conversada, con ayuda de la pareja, ayuda a que ambos se recupere y en mejores condiciones”.
El adaptarse a la nueva vida sin su pareja va a depender mucho de la capacidad de planificar, organizarse, desarrollar habilidades ellas mismas y de si tienen hijos, de la edad de éstos y qué tan disciplinados y cooperadores son.
Al principio, dicen las psicólogas, a la recién divorciada le costará trabajo adaptarse a la nueva vida: pagar las cuentas, arreglar el carro, estar pendiente del revisado... Máxime, si se trata de una mujer que no ha estudiado. Puede ocurrir que se paraliza y no arranca, se queda en el ¡No puedo!.
“Sí, toma mucho tiempo, mucho desgaste”, coinciden. Pero, aconsejan: “Ingéniese y en este momento difícil eche mano de su talento y de su riqueza espiritual, que le ayudará a sacar la fuerza para superar la pérdida”.
En la manera como una mujer resuelve el duelo juega también un importante papel la familia extendida, dicen las especialistas.
Recalcan que es el momento de pedir, de recibir. Afirman también que a las mujeres muy independientes se les van a dificultar ambas cosas. “Pero, es bueno que las mujeres sepan que hay mucha gente que está dispuesta a ayudarlo a uno. Hay que ser humildes en ese sentido”, dicen.
Ambas son sobrevivientes del divorcio y quieren ayudar desde la ONG a otras mujeres a pasar por este proceso de separación tan difícil: creando una identidad, siendo más seguras de sí mismas, desarrollando sus capacidades para iniciar una nueva vida y ¿por qué no?, si así lo deciden en un momento dado, hasta una nueva y sólida relación.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América