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Más vale prevenir

La violencia doméstica debe combatirse desde la niñez. Un adulto no corrige a otro adulto, el refrán habla por sí solo: "Arbol que crece torcido jamás su rama endereza".


HABLAR de la violencia doméstica es asociarse a los problemas conyugales, maltratos, abusos, expresiones y estadísticas que nos acercan a la realidad actual.
Pero un tema que en cierto modo no es tocado es ¿Cómo prevenirla?
Panamá América, en la primera entrega del reportaje titulado "Víctimas del Maltrato", destacó los efectos de la violencia doméstica.
En esta segunda entrega, motivada por los correos enviados por nuestros lectores, hacemos docencia sobre las formas de prevenirla.
Ante esta interrogante, los psicólogos indican que para prevenir el problema hay que partir de la educación que se imparte en el núcleo familiar, ya que es allí donde se desarrolla la personalidad del individuo para que crezca con estabilidad emocional.
José Casís, psicólogo independiente, considera que padres e hijos deben establecer la confianza recíproca para abordar problemas que generalmente se derivan al no cultivar la autoestima.
En los niños la autoestima, debe ser cimentada en los siguientes aspectos: el lenguaje, las expresiones y el trato como fuente esencial del aprendizaje, evolución y el desenvolvimiento en escuelas y en la sociedad.
El regaño injustificado, frases hirientes, frenarlo cuando la idea es positiva y el no saber dar órdenes, son formas de golpear la autoestima en el menor. A la larga crea un espacio de inseguridad, inestabilidad y falta de autoridad.
La distracción, pérdida del apetito, las pesadillas y discusiones conyugales son efectos negativos que presenta un infante cuando es agobiado y mal disciplinado por el progenitor. Esto implica un retraso en el proceso de aprendizaje e integración a la colectividad.
En el plano de la responsabilidad, la madre debe presentar conductas maduras y debe tratar de convertirse en un canal de comunicación que correlacione ideas, inquietudes, se aclaren dudas y que se note el interés de la docencia.
Casís comentó que la violencia doméstica, para prevenirla, debe combatirse desde la niñez, pues un adulto no corrige a otro adulto.
Ocurre a diario, cuando los niños son diagnosticados con problemas de conducta, son remitidos a especialistas. La primera vez son llevados por las domésticas, en la segunda ocasión por la abuela, cuando el médico pregunta por los padres y los cita entonces se apersonan. Según Casis, esta actitud es mezquina y lo más triste es que el niño es la víctima.
En esta teoría queda reflejado que las relaciones laborales tienen más importancia que el proceso clínico, evolutivo del menor y que el cariño y el aprendizaje lo adquieren de las personas ajenas a la familia.
La forma de proyectarse el individuo en la sociedad parte del adiestramiento del núcleo familiar, se asocia y proyecta en esa medida.
No obstante, la falta de dominio en sí mismo, autoridad, y seguridad hace que el individuo se deprima y se refugie en problemas delictivos, drogadicción, y alcohol, esto es considerado baja autoestima.
El desarrollo psicosocial fomenta que el individuo crezca con personalidad y logre estabilidad, aceptación de sí mismo y resuelva los problemas en la sociedad con responsabilidad.
Casís recomienda que para que la comunidad esté informada se requiere de la faena incansable de los medios de comunicación.
Por consiguiente es necesario promover y responder con mensajes constructivos a la población, ya que esto ayuda a concienciar a la colectividad sobre temas que se conocen, pero muy poco se indaga en el origen de los sucesos.
Por ello también es necesario promover programas educativos y charlas, vías de información que contribuyen a la orientación ciudadana.


fecha edicion
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201217
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América