La princesa Masako abandonó la semana pasada su retiro en Palacio durante unas horas y acudió junto a su marido, el príncipe Naruhito de Japón, a la 65ª edición del Festival Nacional de las Artes, que se realizó en la escuela de Aiko.
Esta es la segunda aparición de la nuera de los emperadores de Japón en lo que va de año.
Desde su llegada a la Casa Imperial, la princesa triste, como la han bautizado sus súbditos, sufre un trastorno depresivo originado por su dificultad para adaptarse a la vida de Palacio. Muchos achacan su estado de depresión a la rigidez del protocolo de la Casa Imperial y a las fuertes presiones que ha soportado para tener un hijo varón que perpetúe la línea imperial nipona.