El contrato social se veía claro cuando Jane Austen analizó los hábitos de la clase alta inglesa de hace unos 200 años. Era una verdad universalmente aceptada en ese entonces,
que un hombre soltero, poseedor de una sólida fortuna, debería desear una esposa. Y una mujer soltera, por definición, debería a su vez, desear un esposo, preferiblemente uno que fuera poseedor de una sólida fortuna.
Sin embargo, un siglo después, las cosas no parecen ser tan claras. Freud, por ejemplo, se lamentaba de que, después de tres décadas de estudio, aún no podía contestar la pregunta básica: "¿Qué es lo que quiere una mujer?". Nadie, ni siquiera Oprah, ha podido obtener una respuesta satisfactoria.
Así pues, al inicio del siglo XXI, hay pocas verdades universalmente aceptadas, relacionadas con el tema de los hombres, las mujeres y el matrimonio. En cambio, existen programas belicosos de entrevistas y moralistas terribles, y funcionarios públicos, cuyas vidas privadas son reveladas al público de las formas más vergonzosas. (Si es que la vergüenza en sí no pasa de ser una cosa curiosa o una noción pasada de moda).
Pero mientras que las verdades pueden ser difíciles de entender, sí hay mucha información.. La semana pasada, por ejemplo, la Oficina del Censo reportó que menos de un cuarto de los hogares norteamericanos lo constituyen núcleos familiares tradicionales, es decir, parejas casadas que viven con sus hijos.
Por lo tanto, la mayoría de la gente está viviendo bajo algún tipo de "arreglo", fuera de las fronteras del viejo contrato social.
En el extremo se encuentran los polígamos, algunos de ellos con más esposas simultáneamente que maridos ha tenido Elizabeth Taylor durante toda su vida. El estado de Utah proscribió la poligamia hace más de un siglo; no obstante, las autoridades manifiestan que alrededor de 50,000 personas viven en familias poligámicas en dicho estado.
Muchos hogares, por supuesto, son menos exóticos - algo siquiera un poco menos preocupante para aquéllos que consideran una falla vivir bajo cualquier otro "acuerdo" distinto al del núcleo familiar. Y aún existen muchos nuevos "arreglos" para condenar.
Las madres solteras ahora encabezan el 7.2% de todos los hogares, y los padres solteros, el 2.1%. El número de parejas solteras casi se dobló en los "90, de 3.2 millones a 5.5 millones.
Con tantas iglesias decididas a presionarnos para que nos sometamos al antiguo orden, no debe sorprendernos que la gente se vuelva hacia la televisión, en busca de consejo sobre el tema. Los espectáculos de los tabloides nos ofrecen el "plato diario" de hombres malvados y mujeres humilladas, cuyas exigencias de pruebas de paternidad nos dicen todo lo que necesitan decir acerca de qué oportunidades tendrían de vivir juntos en un futuro.
El trabajo real se está realizando en el "Show de Oprah Winfrey", que dedica al menos un día a la semana al problema de los matrimonios y las relaciones familiares. El inmensamente popular Dr. Phillip C. Mc.Graw, un tejano que no se anda con rodeos, con un doctorado en Psicología, aguijonea a las parejas con problemas. Frecuentemente las sesiones desvelan una nociones insensatamente poco realistas acerca de lo que debe ser el matrimonio. Ella es demasiado controladora, abrumada de trabajo, insatisfecha, aburrida, aburridora. l es demasiado frío, indiferente, desorganizado, ordinario, poco interesante, falto de interés. Con un movimiento de cabeza y una mueca hacia las cámaras, Oprah lanza su propio consejo. Ella es una autoridad tozudamente apta en cuanto a las relaciones modernas, dado que ella y su novio han dudado por años si se casan o no.
Pero la television y Hollywood siempre han ofrecido mensajes contradictorios acerca del matrimonio. En los albores de la televisión, Lucille Ball y Desi Arnaz mantuvieron una maltrecha relación que terminó aún antes que la serie. Andy Williams y Claudine Auger se arrullaron uno al otro en horario estelar antes de estrellarse y quemarse.
Debbie Reynolds y Eddie Fisher, Eddie Fisher y Elizabeth Taylor, Frank Sinatra y Mia Farrow, Mia Farrow y Woody Allen, Sony y Cher, Bruce Willis y Demi Moore, Meg Ryan y Dennis Quaid, Kim Basinger y Alec Baldwin, Tom Cruise y Nicole Kidman.
¿POR QUE RAZON SE MOLESTARON EN CASARSE, PARA EMPEZAR?
Y hay escasas lecciones que aprender de nuestros políticos, o quizás la razón se deba a que se les hace más difícil ocultar sus secretos. Newt Gingrich, quien tiene numerosas ex-esposas, gruñó y moralizó a lo largo del proceso que se le siguió a Clinton, mientras mantenía durante todo ese tiempo su propia aventura extramatrimonial.
Más desconcertante aún es el caso del alcalde Rudolph W. Giuliani, quien por siete años ha instruido, casi a diario, a su gente de Nueva York sobre cómo conducirse para no faltar a sus nuevas y altas expectativas con respecto a la urbanidad; por no mencionar a su Departamento de Policía. Y aún así, a través de sus abogados está alimentando los tabloides con los insultos más groseros hacia su separada segunda esposa, la madre de sus dos hijos. Todo esto se produce al mismo tiempo que él mantiene su propia y muy pública aventura extramatrimonial.
Las escuelas secundarias norteamericanas ya no exigen la lectura de Jane Austen. En "Orgullo y Prejuicio" ella ofrece un poco de sabiduría que todavía resuena., aun cuando el comportamiento de la humanidad no parece tener razón ni explicación.
"¿Para qué vivimos sino para ridiculizar a nuestros vecinos y luego reirnos con ellos?".