En los once cuentos que componen el primer libro de cuentos de Rodolfo de Gracia, llamado "Me basta una sola vida", éste, transmite un mundo infinito y asimétrico de vivencias, quizás más próximas a la realidad, que a la ficción como tal. Once temas, que cubren un mundo irreal, y sólo concebido para esos personajes, que en muchos han tomado nombres de conocidos.
La rebelión de lo que se vive y lo que se realiza solamente en la imaginación. Traslada de un sitio a otro al personaje, en busca de una comodidad, que se encuentra en pasos lejanos y ajenos. La lucha diaria que lleva al deseo de cambiar las condiciones.
Un sufrimiento ajeno, que puede ser escuchado de la voz de una persona, que ha decidido echar fuera lo que le cambia su destino, un sufrimiento ajeno -que de Gracia- pone en las palabras de un narrador, que mira y toca al personaje, hombre o mujer, en medio de las actividades.
Un asunto de sueños, pero también de datos históricos. Mover los hilos de la historia, los del sufrimiento y mezclarlos el trajín, son los pasajes que interpreta el autor. Prueba de ello, es que pone al tiempo en un sitio de espera, dejando a un lado el hecho de que todo ser humano viene a la tierra para moverse en las líneas del tiempo.