Los profesionales del sector mecánico, barnizadores y restauradores de muebles son los que afrontan mayores riesgos de contraer la enfermedad de Parkinson después de los 50 años, según un estudio del Instituto Milanés divulgado hoy.
Este incremento del riesgo se debe a que los profesionales citados se exponen, como consecuencia de su trabajo y en lugares cerrados, a un contacto intenso y prolongado con hidrocarburos disolventes: alifáticos, halogenados, aromáticos, resinas, polímeros, herbicidas, pesticidas, y repelentes CFC.
El estudio demuestra, por primera vez, la existencia de una relación directa entre este tipo de sustancias y el desarrollo precoz de la enfermedad, que afecta a un millón de personas en Europa.
"La noticia ha suscitado un gran estupor entre los científicos de todo el mundo", explicó hoy el director del Instituto de Milán, Gianni Pezzoli quien, no obstante, puntualizó que los trabajadores de las gasolineras no corren peligro, ya que el riesgo consiste en respirar las sustancias en ambientes cerrados o mantener un contacto diario con la misma.
El estudio, elaborado por la profesora italiana Margherita Canesi y el neurólogo Angelo Antonini, también confirma que la enfermedad depende, en un 75 por ciento de los casos, de factores ambientales, y de causas genéticas en el resto.
Canesi y Antonini han tardado cinco años en concluir la investigación, por la que han pasado 1.500 pacientes, de los que 990 padecían el clásico Parkinson y el resto otras modalidades conexas de la enfermedad.
El 20 por ciento de los pacientes con Parkinson estudiados -sólo una cuarta parte de este porcentaje son mujeres- desarrolló una vida laboral en contacto con hidrocarburos disolventes, pues trabajó en contacto con derivados del petróleo, de ciertos plásticos, motores, pinturas, y productos químicos.
En estos casos, el cuadro clínico también es diferente, ya que la enfermedad se manifiesta a los 55 años, tres y medio antes con respecto a la edad media normal.
Además, la cura es más complicada, debido a que la prolongada exposición a los hidrocarburos -una media de diez horas semanales durante más de diez años en los casos investigados- hace que se desarrolle una mayor resistencia a los fármacos.
Los autores del trabajo confirmaron que ya han recibido llamadas de algunos abogados estadounidenses especializados en procesos para reclamar indemnizaciones a empresas que han permitido a sus empleados trabajar en ambientes contaminados sin las debidas precauciones.