Una buena taza de café humeante (y si está acompañada de unos deliciosos croissants mejor aún) es para muchos la mejor manera de comenzar el día con la mente bien despierta.
Según un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard, en EU, si queremos despabilarnos, es mejor consumir menos dosis de cafeína pero con más frecuencia.
Luego de experimentar con distintos patrones de sueño y vigilia, se concluyó que los efectos de la cafeína se diluyen con las horas.