La tónica del teatro Bambalinas es la de utilizar este género como vehículo para ayudar a construir una mejor sociedad. Hay en sus montajes una característica infalible: se le inculca valores a la niñez.
Un año ha transcurrido desde que abrió sus puertas y gracias a esa constante, los niños reciben mensajes que los motiva a ver como edificantes los valores como el respeto, la honestidad, el amor, la responsabilidad, la libertad, la justicia, la honradez.

Es que, sin lugar a dudas, el teatro además de entretener, hacer pasar un rato ameno a chicos y grandes, es a la par una gran herramienta de concienciación.
Decenas de espectadores disfrutaron del espectáculo teatral de fin de año que fue la presentación el 29 y el 30, de la hermosa obra “La Sirenita”, cuya belleza, inocencia y bondad salieron a relucir.
La obra, en La hora del cuenta cuentos en el Bambalinas, es vivo ejemplo de lo que afirmamos: la educación formal e informal se puede apoyar en el teatro.
Con la actuación de María Sofía Sayavedra, como la sirenita Ariel, esta pieza teatral fue el goce de los pequeñines que no solamente se concretaron a verla, también la acompañaron en el escenario y en cierta forma fueron parte de quienes ayudaron a avivar el amor que nació a primera vista entre ella y un apuesto príncipe (interpretado por Júnior Martínez), porque Cupido no falla un flechazo. Y, aunque ella no entendía qué le pasaba y tenía sensaciones extrañas cuando veía a “ese”, “eso” (recuerden que vivía en el mar y nunca había visto un hombre tan de cerca) tan raro, sin cola y con dos apéndices tan feos (los pies), sabía que a pesar de todo, no quería dejarlo tirado en la mitad de la playa, hasta donde lo había arrastrado la marea. Además, le habían enseñado a desconfiar de los hombres.
Los niños disfrutaron cada escena de la obra, que les enfatizó la importancia de la ayuda al prójimo, sin juzgarlo, sin discriminarlo, sin exigir nada a cambio.
Aprendieron además que el amor no es egoísta, no cuestiona, no es rencoroso, perdona, es paciente y es el eterno y gran símbolo de esperanza, así que, dejarlo florecer es siempre ganancia. Para todos.
También eran parte del elenco Elizabeth Jipsion (la malévola bruja Úrsula) y Rosa Fernández (fue la titiritera, la cual le dio vida a Sebastián y a Flounders).