Aunque quizás no con la cantidad de público que se esperaba, el cotizado cantante español, Enrique Iglesias, realizó este miércoles su primer y tan esperado concierto en Panamá.
Desde poco antes de las cinco de la tarde, cientos de fanáticos empezaron a congregarse en el Estadio Nacional para ser testigos del que prometía ser un “mega concierto”.
Tras una larga espera que terminó finalmente a pocos minutos antes de las diez de la noche, y precedido por la agrupación nacional “Son Miserables”, Enrique Iglesias salió al escenario provocando los increíbles gritos de la fanaticada.
Una vez encendido el excelente juego de luces que iluminaba el escenario, el galán español dejó ver su delgada fisonomía vestido de forma completamente casual...
Un “T-shirt” blanco, pantalones chocolates y unas rudimentarias botas, además de su ahora “inseparable boina”, fue el atuendo que lució el afamado cantante.
Bajo una leve llovizna, Enrique abrió el concierto cantando un par de canciones en inglés, seguidas por el éxito “Bailamos”, que sin duda fue coreado por los presentes en su totalidad.
“Perdón por la lluvia”, dijo el guapísimo artista, sin saber que más adelante la llovizna tomaría algo más de fuerza.
Pero los paraguas no fueron el impedimento para que el público se moviera al son de antiguas canciones como “Experiencia Religiosa”, “Por amarte”, “Nunca te Olvidaré” y su nuevo éxito, “Mentiroso”.
Tampoco fue impedimento para que un par de enormes balones se desplazaran en la parte frontal del escenario, haciéndose un rejuego entre el público y el propio cantante, quien en varias ocasiones se apropió del balón para jugar en el escenario.
Aunque Enrique Iglesias cantó durante el concierto mayormente en inglés, canciones como “Solo en ti” y “Héroe”, no pudieron faltar.
Lo jocoso de la noche es que de nada les valió a muchas chicas portar cartelones con la petición “Súbeme al escenario”. El cantante quiso subir a una dama, eligiendo después de una minuciosa búsqueda a una señora de edad madura que se convirtió en la envidia de las féminas.
¿Eres casada?, preguntó Enrique, y ante la respuesta de que era divorciada, el cantante la alentó diciendo ¡Pues tendrás marido por cuatro minutos!
El joven español le cantó muy de cerca a la señora, envolviéndola en abrazos y susurros que provocaron los gritos de las “envidiosas” y la inhibición creciente de la dama.
Lo cierto es que aunque Enrique Iglesias en muchas ocasiones hizo dotes de sensualidad y dinamismo durante el concierto, por alguna razón no pudo entregarse mayormente a su público.