Noviembre, para nosotros los panameños, es considerado el Mes de la Patria, mes en el cual sucedieron acontecimientos importantes a través de diferentes años en la historia de nuestro país.
Sucesos como la Separación de Panamá de Colombia el día 3 de Noviembre para el año 1903, el Día de los Símbolos Patrios celebrado el 4 de Noviembre, Movimiento de separación celebrado el 5 de Noviembre, El Grito de Independencia dado el 10 de Noviembre de 1821 en La Villa de Los Santos y concluyendo con el 28 de Noviembre con la Independencia de Panamá de España acontecido para el año 1821.
Durante este mes, los panameños nos sentimos felices, orgullosos y sobre todo muy patrióticos, es el mes que esperamos con ansias. El país se ve vestido y envuelto en su majestuoso tricolor (rojo, azul y blanco), lo que nos hace sentir que estamos de fiesta, engalanado con los desfiles que adornan las calles de cada pueblo y ciudad del país y que con sus tonadas nos hacen erizar la piel y que estemos muy orgullosos de ser panameños.
Pero no solo los desfiles patrios o nuestros símbolos nos identifican como país, hacen parte de esa felicidad que el panameño pueda sentir durante estas festividades, sino la experiencia gastronómica que acompaña a lo anterior mencionado.
El que ha tenido la oportunidad de viajar hacia el interior del país en estas festividades se habrá podido dar cuenta de que en cada pueblo posterior a los desfiles patrióticos se celebran fiestas ya sea que se escuche un tamborito, reuniones familiares o de amistades.
También en el centro de los pueblos se pueden encontrar las fondas "movibles", y las llamo así, ya que en cada patronal u otra festividad aparece una cantidad de restaurantes con taburetes y mesas, estas fondas se colocan en forma de hilera una al lado de la otra, una vez finalizada dicha fiesta se mueven hacia otro lugar y así sucesivamente. Uno puede pasar frente a cada una de ellas y mirar a través de las vidrieras, cual es la mejor opción o cual es la que se ve más apetitosa de todas. Yo en lo personal me fío de que encuentre una torre de ensalada de feria o tolda en forma de pirámide con mucho huevo rallado y una buena pieza de colorida lechona; "sin hueso para mí, por favor", así es, solo carne para poder apreciar el sabor del ajo y achiote que caracteriza esta deliciosa sazón a lechona de fonda.
Detrás de las cortinas o las paredes de zinc, están los autores de este gran banquete, personas trabajadoras que cuando muchos disfrutamos ellos están complaciendo paladares y haciendo patria frente a los calderos, humo y mesas con tablas para picar, quizá para los que solo vemos la vidriera del otro lado no vemos el gran esfuerzo y labor que realizan estas personas que a mí me llenan de mucho orgullo.
Yo siempre he considerado que de todas las comidas de todos los países del mundo, la nuestra es la más rica de todas y es por eso por lo que me permito presentarles una de las recetas que para mí es la más deliciosa de todas, mi versión de lechona con achiote. ¡Buen provecho!