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México conmemora 190 años de su independencia


Al grito de ¡Viva México!, los mexicanos celebran desde el viernes, el 190 aniversario del inicio de la guerra de la Independencia con un festejo tricolor que se repite en cada uno de los pueblos del país.
La "fiesta grande" de México tiene este año un interés añadido, ya que será la última vez que Ernesto Zedillo se asome al balcón del Palacio Nacional como Presidente de la República.
Zedillo, el último mandatario del siglo del Partido Revolucionario Institucional, abandonará el poder el 1 de diciembre tras la histórica derrota del PRI en las elecciones del 2 de julio pasado.
El triunfador de los comicios, el conservador Vicente Fox, reunirá a amigos y familiares en su rancho de San Nicolás, en Guanajuato, centro del país, para lanzar su propio grito en un ambiente íntimo y festivo y, de paso, ensayar para su estreno el próximo año en el Palacio Nacional.
Mientras los presidentes se preparan, los mexicanos hacieron lo propio y engalanaron plazas y balcones hasta en las comunidades más retiradas del país.
Alcaldes, gobernadores, embajadores y patriarcas indígenas emularon el viernes por la noche el grito que lanzó en 1810 el cura Miguel Hidalgo y que marcó el comienzo de la guerra de independencia del mermado imperio español.
En esta gran "noche mexicana" proliferaron los gritos contra los "gachupines", como se denomina en tono despectivo a los españoles, que, el 15 de septiembre, hacen mejor en observar la fiesta a través de la televisión y dejar para otra ocasión sus paseos nocturnos.
Los cerca de 20 millones de habitantes de la Ciudad de México pudieron disfrutar, por primera vez en 70 años, de una fiesta pasada por tequila, ya que el Gobierno capitalino decidió suspender, de forma experimental, la ley seca que prohibía el consumo de alcohol durante las llamadas fiestas patrias.
Más de 200.000 personas se dieron cita en el Zócalo de la capital, una de las plazas más grandes del mundo, para celebrar el "último grito" de Zedillo.
La plaza, adornada ya con las figuras de los "Padres de la patria", se convirtió en un escenario gigantesco de luz y color alrededor de la medianoche.
Mariachis, bailarines, vendedores de "souvenirs", disfraces y comida hacen su mejor negocio en estos días.
En el interior del Palacio Nacional, Zedillo y sus invitados especiales -embajadores, militares, intelectuales y políticos- disfrutaron hasta altas horas de la madrugada de un concierto de música clásica.
La fiesta fue un buen pretexto para exacerbar el sentimiento nacionalista de los mexicanos, que visten barrios enteros con los símbolos de la patria y la bandera tricolor que, en estos días, cubre árboles, automóviles, fachadas e incluso los escritorios de las oficinas y las mesas de los restaurantes.
Para no desentonar, los menús y bebidas se disfrazan de verde blanco y rojo con salsas y colorantes.
Tamales, tostadas, tacos dorados, pambazos, quesadillas y sopes, con sus respectivos aderezos picantes, forman parte de la inmensa variedad de antojitos que los mexicanos consumen siempre para el 15 de septiembre.
Después de la larga noche mexicana, la fiesta continuó ayer sábado con un desfile militar, el único que celebra México en todo el año.
Ayer, unos 26.000 soldados, más del 15 por ciento del total de los efectivos del Ejército, desfilaron por las calles de la Ciudad de México.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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