Variedades

Mil sonidos en una voz

"Yo soy una granja, soy la resaca, o un vaquero, soy el pueblo reunido en las noches de antaño ..."


Los sonidos y las voces son las principales características de la presentación del artista Khalid K, quien es un músico autodidacta, explora la acústica bruta con el djembé y con cajas.

Nacido en Marruecos, conoció Francia desde los cuatro años. Su formación es una fusión de ambas culturas, que se expresan dentro de una búsqueda de nuevos sonidos, alaridos y efectos vocales.

 

De Francia, toma el humor sarcástico poco convencional, en el que no se necesita explicar todo. Sus comentarios para el público del Teatro Nacional, en su mayoría era en francés. El público que acudió el 2 de febrero al teatro panameño era en su mayoría franco-panameño.

El artista empezó su puesta en escena entre el público, con cantos de ópera. Khalid interpretó a un hombre y a una mujer en un diálogo musical, que dio inicio a su “show” unipersonal.

Subió al escenario con un maletín de madera, que abrió para mostrar sus accesorios, en cada acto sonoro.

 

El artista marroquí se apoya en el “sampler”, aparato que le permite grabar los sonidos para modificarlos y crear efectos múltiples de eco que resuenan en su actuación. Los sonidos de animales, personas, objetos e instrumentos musicales los desarrolla uno por uno Khalid, quien confunde a su audiencia entre grabaciones y ejecución sonora en el momento.

Historias que surgen del silencio.
Su universo musical con actos fantasmagóricos, hace que Khalid arranque una que otra carcajada en el público.

Su talento lo lleva a uno a recorrer paisajes y vivencias propias de una campiña, donde emite los rugidos, maullidos y sonidos propios de los animales de granja.

 

La voz dotada de Khalid le ha permitido imitar a féminas cantantes de ópera, sin restarle movimiento en cada interpretación. Entre sus actividades histriónicas en “las tablas”, el cantante juega y esquiva a su micrófono para agacharse a buscar otra herramienta que le permita contar otra historia.

Su primer sonido, un instrumento musical, que acompaña con cantos y que graba para luego ir sumándolos en la trama, hace que el público crea que existen más personas actuando en el escenario.

Su camino como músico es desviado para interpretar un duelo de vaqueros al mejor estilo del “viejo Oeste” americano.

 

De repente, emite una voz melodiosa y muy famosa, que fue acompañada con un sonido de guitarra previamente grabado, reviviendo al “Rey del Rock”, Elvis Presley.

No era de extrañarse oír a Khalid Kharbichi hacer de “Dj” electrónico, en el que el sampler y el MIDI unificaron todos los sonidos que dan paso a los efectos musicales propios de géneros populares como el rap y el techno.

Su acto fue bien recibido por 700 personas que lo aplaudieron de pie, en el Teatro Nacional.


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522306
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América