Miles de neoyorquinos se sumaron a la fiesta organizada por el diseñador urbano Marc Ecko para los artistas del grafito, una cita envuelta en la polémica por los intentos del ayuntamiento de retirar el permiso para su celebración.
Ecko dijo ue está "muy agradecido" al alcalde Michael Bloomberg por "toda la publicidad gratis" que les ha hecho, aunque matizó que "esto no significa que le vaya a votar" en las elecciones municipales del próximo noviembre.
La celebración tuvo lugar en una calle del centro de Manhattan, que fue cortada al tráfico y en la que se instalaron diez réplicas de los antiguos vagones de metro "blue-bird", sobre los que 24 artistas realizaron sus dibujos.
En su intento por retirar los permisos, el consistorio llegó a afirmar que este evento iba a "glorificar la actividad delictiva".
Uno de los artistas participantes que firma como "Min one" subrayó que "los políticos siempre han tratado de deshacerse de los graffitis".
Otro de los asistentes declaró que el apoyo del ayuntamiento a la celebración de la fiesta "hubiera sido como reconocer que han tirado todo el dinero gastado en limpiar vagones y paredes".