Variedades

"Mini comidas": aliadas en la reducción de peso

Redistribuir las calorí­as ingeridas mantiene al cuerpo "quemando combustible" constantemente durante el dí­a.


Desde que los atletas y los nutricionistas descubrieron que comer con mayor frecuencia, aunque menores porciones, ayuda a controlar el peso, mejorar la salud en general y los niveles de energí­a, el esquema clásico de las tres comidas diarias parece ya no tener sentido.
Aunque en el fondo todaví­a se trata de cuantificar las calorí­as que ingerimos y perdemos, la idea que prevalece hoy no es aumentar lo que se come en el tí­pico plan de tres comidas diarias, sino redistribuir esas calorí­as a lo largo del dí­a: comer cada 3 o 4 horas e incluir una variedad mayor de alimentos para balancear.
Hay buenas razones para tomarlo en cuenta. Las investigaciones recientes señalan la relación entre alimentarse de manera frecuente, con porciones menores, y mejorar la salud. Algunos de los potenciales beneficios incluyen protegerse de las enfermedades cardí­acas y de la diabetes tipo 2, estabilizar y hasta revertir los niveles metabólicos, evitar la sobrealimentación y de comer demasiado rápido.
Igualmente, hay beneficios como mantener estables los niveles de azúcar en la sangre, disminuir el colesterol (especialmente el llamado LDL o "mal" colesterol), mantener o disminuir el peso, y promover una mejor absorción de la comida, lo que puede incluso reducir la acidez estomacal.
Hacer funcionar un plan de "mini" comidas que le favorezca puede iniciar con tomar en cuenta cinco pasos.
En primer lugar, "comer inteligentemente": evitar las comidas con altos niveles de azúcares que dan energí­a inmediata pero temporal, y que al final lo dejarán más cansado, irritable y hambriento en el largo plazo. Los alimentos ricos en fibra y proteí­na son supresores naturales del apetito y duran más entre comidas.
En segundo lugar, "balancear las mini comidas": idealmente cada comida debe contener algún carbohidrato y alguna proteí­na magra. Incluya moderación, variedad y gusto.
Tercero, "diseñe comidas simples": una porción de frutas o vegetales, una papa hervida pequeña, una taza de yogurt o un suplemento nutricional lí­quido o en polvo son opciones apropiadas en este sentido.
Cuarto, "planifique con anticipación": a la hora de la compra piense con una semana de anticipación e incluya porciones que puedan ser comidas rápido y fácilmente.
Finalmente, "lea las etiquetas": asegúrese de entender la composición de una porción y la cuenta de calorí­as para esa cantidad, de manera que en poco tiempo pueda calcular fácilmente lo que está comprando empacado.

Claro está que, además de tomar en cuenta lo que debe hacer, tenga presente lo que no debe hacer, que comúnmente figuran entre las razones por las cuales se fracasa en un plan de dieta. Por ejemplo, perder el hilo de lo que se hace: es importante planificar con anticipación las comidas especí­ficas para momentos especí­ficos, estar pendiente de la hora y evitar agregar, sin proponérselo, calorí­as extra.
Otra táctica es la de evitar el hábito, aburrimiento o estrés en cuanto a comidas; poniendo atención en las necesidades corporales irá incrementando su deseo de alimentarse cada 3 o 4 horas.
Nunca se salte comidas, especialmente el desayuno. Los especialistas no recomiendan hacer dieta mediante la eliminación de los alimentos. Nunca olvide la hidratación, que resulta crucial para el éxito en una dieta.
Finalmente, no lleve su consumo de calorí­as a niveles demasiado bajos: menos de 1.200 calorí­as al dí­a es considerado contraproducente si se quiere mantener estable la tasa metabólica del cuerpo (RMR, por sus siglas en inglés).


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240282
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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