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Mis defectos

Siempre les cuento en mis columnas que cada vez que me hago más grande, entonces, analizo con mayor profundidad mis...

Nilena Marín
Nilena Marín

Siempre les cuento en mis columnas que cada vez que me hago más grande, entonces, analizo con mayor profundidad mis defectos, y de manera reflexiva llego a la conclusión de que debo aceptarlos y buscar la manera de cómo bajar su intensidad con el fin de trabajar en mi persona para mejorar e ir en busca de la paz y tranquilidad que tanto deseo.

Entiendo perfectamente que somos seres humanos imperfectos, que cometemos errores, pero está en nosotros tomar con responsabilidad cada uno de nuestros actos, manera de pensar, así enmendar cada 'metida de pata' y aprender de todas nuestras vivencias.

Haciendo un autoanálisis de esos que hago diariamente, enumero cada defecto con el fin de estar informada y no "torturarme" porque al final sé que no soy perfecta. Defectos como: 'me gusta el silencio en las mañanas' o lo exigente que puedo ser algunas veces en ciertas situaciones. Esto hace que mis gestos faciales y comentarios puedan ser un poco fuertes. También sé que soy un poco "especial", inconformista, poco paciente, caprichosa con ciertos temas, querer estar en todo, o que me encanta tener el control en muchas ocasiones. No se los niego y se los comento aquí, no soy perfecta, pero quiero compartirles que me he puesto una "campaña personal" de que, de alguna manera, tenga siempre presente el control de mis emociones, con el fin de no causarles tanto daño a los demás ni a mí misma.

 

Defectos tenemos todos y hay que estar conscientes de ellos, aceptarlos y, obviamente, hacernos cargo. No basta con solo decir: "Yo soy así y que me quieran como tal". No podemos encerrarnos en una burbuja llena de ego y negatividad. Debemos abrirnos y entender que en esta vida hay que convivir con los demás de una manera "sana". Existirán discusiones, malentendidos, pero todo se arregla con comunicación, con madurez y sensatez.

Con la imperfección llega el aprendizaje, el cambio, ese giro que necesitamos para ser mejor persona. Llega también en la escena ese granito de arena para ser la diferencia, para rescatar los valores como el respeto, la honestidad y el amor.

Enfocarse en el lado positivo y disminuir el lado negativo. Está allí el detalle. Conocer nuestro lado oscuro y encenderle la luz cada vez que podamos es una tarea que debemos proponernos para que esta iluminación se convierta en hábito el cual hará que tengamos una vida plena y serena.

 

Sé que he cometido muchos errores durante mi existencia y sé que esos errores estuvieron acompañados de mis defectos y de mi lado oscuro.

Durante mi viaje de crecimiento personal pude aprender a detectar cada fallo para así arreglar cada situación y estar en paz. Entendí que en mi corazón no puedo guardar tanto rencor ni tanta negatividad. Con esto no les estoy diciendo que soy un "robot que hace todo bien", ¡no que no!, sino más bien, trato de llevar una vida con "conciencia", pienso en los demás, en cada paso que doy, tratar de no buscar altercados, de no 'buscarle la quinta pata al gato', decir "disculpa" y aceptar la de los demás.

Llenémonos de un ambiente positivo y que los defectos sean el puente que nos lleve al cambio, a ser más comprensivos, compasivos y vivir en armonía con los demás. La vida se nos llena de responsabilidades, de retos, de pruebas o de obstáculos y es allí donde debemos ser capaces de enfrentar todo lo que venga con buena vibra, actitud y lucha para siempre salir hacia adelante y llegar a ser felices, con paz y el bienestar que todos anhelamos.


fecha edicion
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1052004
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América