Inspirada en la arquitectura de Manhattan o en las ropas de trabajo, la moda para la próxima temporada otoño-invierno que proponen en Nueva York los diseñadores es definitivamente una moda funcional dirigida a la mujer activa.
En esta línea se inscribe la colección de Calvin Klein, quien ha cerrado una maratoniana semana de desfiles con una colección de casi ochenta modelos muy propios de su estilo con una línea más cerca de la silueta femenina, basada en la monocromía y el contraste del brillo y el mate.
Klein, quien ha atravesado una semana difícil que le obligó a retirar un anuncio publicitario con niños en ropa interior por la polémica generada, presentó una colección sobria y elegante, inspirada en los negros de la pintura de Ad Reinhardt y la blanca de Robert Ryman.
Su diseño es lineal, directo y conciso. Las chaquetas son rectas, con bolsillos rajados o de parche y los hombros pequeños; los abrigos con manga ranglan y cinturón y, en ambos casos, con algún canesú a un sólo lado para romper cualquier rigidez.
Los vestidos dibujan la figura sin forzarla; con cuellos a la caja, muchos sin mangas, y las faldas de un ligero "evasé", preferentemente por debajo de la rodilla. Los pantalones muy ceñidos, con bolsillos en la costura o grandes parches caídos, se ensanchan bajo la pantorrilla pero sin exagerar.
Eso si, muchos pespuntes en costuras que dan elegancia longilínea al traje y algunas tapillas sobre los botones o en las mangas que hacen que parezcan superponerse una corta a una larga.
La profusión de cuellos altos es algo común a todas las prendas para las que mantiene su habitual blanco y negro, el marfil y excepcionalmente mezclas de negro tejido con granate o naranja.
Los materiales de Klein van desde la lana y el algodón a la fibra sintética de materiales elásticos que se adaptan al cuerpo, pero el diseñador también recurre al contraste del mate y lo brillante.
Así lo hace en sus vestidos de noche, donde juega con las transparencias. Trajes de noche largos o a media pierna, de escotes vertiginosos, en algunos casos sujetos por frágiles tirantes, formando figuras geométricas, y faldas de media capa asimétricas en el acabado.
Un estilo también depurado y con tendencia a la geometría es el de Dina Jokhdar, una diseñadora nacida en Arabia Saudí que estudió moda en Canadá y que en su tercera colección prosigue su exploración de la diversidad del planeta con una interpretación muy personal.
Su colección toma algunos detalles estructurales de los rascacielos de Nueva York para dar sensación de fortaleza pero al mismo tiempo favorece la flexibilidad.
La figura es alargada, bien estructurada y sofisticada al mismo tiempo con detalles que evocan la torre Chrysler o el edificio del Empire State.
Las faldas son largas hasta el tobillo o por encima de la rodilla. Los jerseys son funcionales. Los pantalones de talle alto y esbeltos, con unas vueltas especiales o ajustados al talle y rectos.
El "mohair" que ofrece estabilidad, según la diseñadora, el punto por su comodidad, la seda elástica y la gasa delicada son los materiales preferidos por Jokhdar que utiliza una paleta de gris, blanco, antracita, granito y plateado en su colección.
La perspectiva de futuro es la característica del desfile de Ralph Lauren, cuya colección se distingue por cortes sencillos, poco estructurados, escasos detalles y una imagen un tanto depurada que compensa una inesperada variedad de colorido: fucsia, rojo, naranja, amarillo, lima, azul.
Jerseys de cuello vuelto, faldas "evasé" que caen hasta media pantorrilla y chaquetas prácticas en las que no duda en poner un bolsillo en la manga con el claro objetivo de guardar el teléfono móvil y conjuntos de noche que combinan una inspiración alpina con los bailes de salón.
El austríaco Helmut Lang ha revisado colecciones anteriores para ofrecer un desfile que mira al nuevo milenio, inspirado un poco en los argonautas y otro poco en una moda urbana agresiva.
El resultado es tan contrastado como sus chaquetas de cuero negras con múltiples cremalleras, que en los pantalones corren por el exterior de la pierna, y sus conjuntos de gasa ligera en blanco.
Algo chocantes resultan las aplicaciones acolchadas de conjuntos de día y las hombreras visibles sobre los tirantes de un vestido de noche. Pero nadie ha dicho que la moda debe conformarse a unas reglas predeterminadas.