Hay piezas teatrales que sobreviven el paso del tiempo. Y que calan. Tratan temas universales. Es el caso de "Los monólogos de la vagina", de Eve Ensler, que desde 1996, cuando se estrenó, ha llenado las salas de cine. Panamá no ha sido la excepción. Aquí su primera puesta en escena fue hace cerca de tres lustros. Luego han seguido varias y siempre la acogida que recibe es impresionante.
A una larga temporada en teatro La Plaza el año pasado, le han seguido temporadas breves, la mayoría de dos o tres días cada mes, los lunes de este año en la misma sala. La próxima será el 10 y 17 de septiembre a las 8:30 p.m. Siempre bajo la dirección artística de Aarón Zebede y con la actuación de Lissette Condassín, Ana Alejandra Carrizo y Mónica Lauri.

Es una comedia dramática que habla sobre la mujer, la sexualidad, las relaciones en pareja, estigmas, tabúes, la manera en que la mujer se ve a sí misma y cómo la ven los hombres. Además, sobre la violencia intrafamiliar y, especialmente, el maltrato a la mujer, que es un flagelo social que cada año cobra más víctimas en Panamá y el resto del mundo.
"Los monólogos de la vagina" es una obra que siempre pone el dedo en la llaga y lleva a reflexionar a hombres y mujeres con respecto a ciertos lastres, conductas, prejuicios y enfoques que dejan huellas.

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La lista de actrices que han participado en las distintas puestas en escena en Panamá de esta pieza teatral de Eve Ensler (Estados Unidos) incluye también a Neysa Ferguson, Paulette Thomas, Ingrid Villa-Real, Gisela Tuñón, Marisín Luzcando, Massiel Mas y Tania Hyman.

Para Ana Alejandra Carrizo, "darle voz y vida a 'Los monólogos de la vagina'" es un reto y oportunidad que valora en toda su magnitud.
También Neysa Ferguson considera que es una obra que dice grandes verdades.
Alertar, generar sensibilidad, demostrar que la mujer está unida, que merece y quiere respeto, que disfruta su sexualidad, salen a relucir en el montaje.
Es una responsabilidad la que conlleva ser parte de este montaje y también ser portadoras de esos llamados de conciencia. Como el del veto a cualquier forma de etiquetación y abuso que atente contra la dignidad e integridad de la mujer.