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Motivación y recompensa garantizan el 'e9xito escolar

Los padres deben intentar conocer al mximo a sus hijos: saber qu'e9 les gusta o disgusta.


CÓMO puedo ayudarle a que apruebe los exámenes sin ansiedad? ¿De qué modo rinde más? ¿Cómo le hago ver el valor de la educación para su futuro? ¿Cómo competir con la televisión y los videojuegos para captar su atención? ¿Tengo alguna influencia en lo que hará? Los expertos responden a estos y otros interrogantes, que amenazan a los padres. La educación de los hijos no compete sólo a los profesores. El papel de la familia es tan fundamental como una motivación adecuada para que los pequeños estudien y aprendan, sin que sea una pesadilla para ellos ni sus padres.
Cada vez que comienza un nuevo curso escolar muchos padres se plantean como ayudar a sus hijos a conseguir el mejor rendimiento y desarrollo en el colegio, y agradecerían un libro de autoayuda que bien podría titularse "Manual para padres despistados en materia de educación". Seguramente encabezaría la lista de ventas por esas fechas.
Los psicólogos especializados en educación coinciden en que la enseñanza de los niños no sólo es competencia de los profesores: los padres deben asumir su responsabilidad de participar de una forma activa en la actividad educativa de sus hijos, y ser el ejemplo de aquello que esperan que los niños imiten y respeten.
"La influencia que los padres pueden ejercer en el desarrollo integral de sus hijos es fundamental. El proceso de aprendizaje comienza incluso antes de nacer, y continúa durante toda la vida, y son los padres quienes han de establecer un ambiente familiar adecuado y crear las mejores condiciones de aprendizaje que permitan al niño que consiga desarrollar todo su potencial", explica la psicóloga clínica Marichu Hidalgo.
Independientemente del tipo de familia, ya sea la tradicional formada por padre, madre e hijos, la constituida por un solo progenitor y sus hijos, o bien otra clase de núcleo familiar, siempre es vital establecer una relación positiva con el niño, que se base en el afecto, el apoyo y la atención personal.
Para Hidalgo, "la motivación es fundamental para determinar los esfuerzos y el interés que el niño mostrará por aprender. El pequeño ha de sentir que forma parte con su familia de un equipo, que trabaja hacia una meta: progresar en los estudios".
Los padres deben intentar conocer al máximo a sus hijos: saber qué les gusta o disgusta, cuáles son sus opiniones, convicciones, experiencias y deseos, y actuar de forma que los niños se sientan queridos, entendidos y respetados.
Al existir un vínculo positivo, el niño tratará, probablemente, de seguir las sugerencias, e imitar las conductas paternas y maternas. "Todo lo que se diga o haga, tiene un gran impacto en el desarrollo infantil, por lo que los padres deben tener una actitud positiva hacia el aprendizaje y ser modelos de buenos hábitos", señala la psicóloga clínica.
En el proceso de aprendizaje, como en otras áreas de la vida familiar, no importa lo que los padres son sino lo que hacen.
Según la experta, "hay que crear una rutina predecible en casa, con momentos y horas determinados para levantarse y acostarse, para las actividades extraescolares y el sueño, así como una organización del tiempo adecuada. Esta previsibilidad en el estilo de vida va proporcionando seguridad y autocontrol al pequeño".
La actitud hacia los hábitos del trabajo en el ambiente familiar debe ser positiva. Los padres han de establecer expectativas claras y criterios elevados, inculcando a los hijos que hay que "hacer siempre lo mejor que uno pueda".
"Hay que pedir a los hijos un nivel de exigencia alto y ayudarles a sentir que el esfuerzo y el aprendizaje son necesarios, valiosos y hasta excitantes. El niño ha de experimentar la satisfacción que produce un trabajo bien hecho y lo inaceptable que resulta una tarea descuidada o incompleta. La idea clave es que lo hagan siempre lo mejor que puedan", aconseja Marichu Hidalgo.
Una familia puede condicionar hacia el fracaso de por vida, cuando sus expectativas respecto al niño son bajas, ya que ello afecta la motivación y la imagen que el niño posee de sí mismo.
Los padres han de demostrar a los hijos que se sienten muy orgullosos de ellos cuando consiguen el nivel establecido.
Según el psicólogo Andrés Gento Rubio, otra forma en que los padres pueden ayudar a sus hijos, consiste en desarrollar en ellos, la sensación de competencia, inculcándoles que son capaces de realizar una tarea difícil y que pueden superar cualquier desafío. Cuando el niño adopte la actitud de "puedo hacerlo", hay que alentarle para que esta conducta se mantenga en él.
Los niños necesitan experimentar el éxito y comprender que para conseguirlo se necesita un trabajo sostenido. También han de sentir el fracaso, pero no como una pérdida de confianza en sí mismos, sino de una forma positiva, como una vivencia de la cual pueden aprender a mejorar y que les va a ayudar a enfrentarse con éxito a las adversidades, frustraciones e injusticias que puedan experimentar en el futuro.
  • El mensaje debe ser "tu puedes, lo conseguirás", pero en ningún caso decir: "eres incapaz, ya has vuelto a fallar..".

  • El niño ha de experimentar la satisfacción que produce un trabajo bien hecho y lo inaceptable que resulta una tarea descuidada o incompleta.

  • Hay que crear una rutina predecible en casa, con momentos y horas determinados para levantarse y acostarse.


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290204
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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