¿Crecen más sanos los niños comiendo más proteínas? Depende de la etapa del desarrollo en que se encuentren, ya que de acuerdo con las últimas investigaciones, el aporte temprano y adecuado de proteínas en el recién nacido pretérmino (antes de fecha) resulta indispensable, pero después de la etapa neonatal, el exceso en el consumo puede representar un riesgo.
"Los bebés que consumen de manera adecuada proteínas durante los primeros mil días de su vida reducen el riesgo de obesidad, tienen un correcto funcionamiento del sistema inmune y digestivo y disminuyen el riesgo de que desarrollen alergias", según un estudio del doctor alemán Berthold V. Koletzko, que publicó Efe.
¿Para qué sirven?
Las proteínas son elementos indispensables para el crecimiento y el desarrollo de los niños, es parte importante de los macronutrientes, estando involucradas directamente o facilitando las principales reacciones bioquímicas de la vida. Dentro de las proteínas se incluyen enzimas, transportadores, péptidos y fibras musculares, aseguró el pediatra Daniel Cención.
El especialista señaló que los requerimientos proteicos disminuyen después de la infancia, sin embargo, en los periodos de crecimiento rápido como en la niñez temprana, la adolescencia; y en el caso de niños atletas, los requerimientos se incrementan. La tasa metabólica de conversión y utilización de los aminoácidos depende de la edad, género, exposición nutricional y el grado de actividad.
Los aminoácidos esenciales representan aproximadamente un tercio de los requerimientos de proteínas en la primera infancia, este disminuye a una quinta parte en la niñez tardía y una décima parte en la adultez.
Las proteínas difieren de los otros macronutrientes, las grasas y carbohidratos, en que contienen nitrógeno. Un niño que recibe una dieta corriente y el mismo no presenta alguna patología de fondo puede recibir un 15% de proteínas, 30% de grasas y 50% de carbohidratos como distribución porcentual de sus calorías totales.
Consumo adecuado
Actualmente se acepta que el consumo de 0.8 g/kg/día de proteínas es suficiente para cubrir los requerimientos nutricionales del adulto normal. En las edades pediátricas dichos requerimientos son de 2 g/kg/día hasta los 3 meses, 1.4 g/kg/día entre 3 y 6 meses, 1.2 g/ kg/día entre 6 y 12 meses, y 1 g/kg/día en mayores de 1 año. En niños escolares, los requerimientos proteicos disminuyen a 0.76- 0.77 g/kg/día, muy cercanos a los recomendados en los adultos.
Dieta hiperproteica, riesgos
Es aquella en la que se excede las recomendaciones establecidas para los requerimientos diarios de proteínas. Las dietas con alto contenido de proteínas y baja cantidad de frutas y hortalizas genera una cantidad importante de ácidos principalmente en forma de sulfatos y fosfatos. El riñón responde a esto eliminando calcio a través de la orina, lo que a largo plazo se puede traducir en osteoporosis.
Entre los cambios hemodinámicos que podemos encontrar ante una dieta alta en proteínas están el aumento de la cantidad de desechos nitrogenados excretados que a la larga puede deteriorar la función adecuada de los riñones.
Las dietas hiperproteicas promueven una alteración en el sistema ácido base que regula nuestro organismo promoviéndose acidosis metabólica persistente, lo que agudizará el problema.
La leche materna tiene un papel protector. Si comparamos el porcentaje de proteína con las fórmulas, encontramos que estas últimas pueden llegar a tener de 50%-80% mayor contenido proteico, lo que se ha involucrado como un mecanismo responsable de mayor riesgo de obesidad en los niños alimentados con fórmula.