Por las exigencias del mundo actual muchos padres nos vemos en la necesidad de dejar a nuestros pequeños al cuidado de otras personas, a las que confiamos nuestro más sagrado tesoro. Pero por los medios de comunicación hemos conocido lamentables casos, en los cuales en las guarderías, las niñeras o "baby sitter" maltratan a los infantes, principalmente a los pequeñines que no pueden expresarse.
Hasta los famosos han sufrido este problema, tal es el caso de María Celeste Arrarás, presentadora del programa de la cadena Univisión, Primer Impacto, quien expresó ante la luz pública el maltrato que sufrió su bebé por parte de la señora que lo "cuidaba".
LEYES CONTRA EL MALTRATO
El Código de la Familia en el Titulo III artículo 501 define el maltrato a un menor cuando a éste se "le infiera o se le coloque en riesgo de sufrir daño o perjuicio en su salud física o mental o en su bienestar, por acciones u omisiones de parte de sus padres, tutores, encargados, guardadores, funcionarios o instituciones responsables de su cuidado o atención".
EN EL ARTICULO 502 SE ESPECIFICAN LAS FORMAS DE MALTRATO:
Cuando se le cause o permita que otra persona le produzca, de manera no accidental daño físico, mental o emocional, incluyendo lesiones físicas ocasionadas por castigos corporales; No se le provea en forma adecuada de alimentos, ropas, habitación, educación, cuidados de salud, teniendo los medios económicos para hacerlo; Se cometa o se permita que otros cometan abuso sexual con el menor u otros actos lascivos o impúdicos, aunque no impliquen acceso carnal; Se le explote o se permita que otro lo utilice con fines de lucro, incluyendo la mendicidad, el uso de fotografías, películas pornográficas o para prostitución, propaganda o publicidad no apropiada para su edad, o en acto delictivo; Se le emplee en trabajos prohibidos o contrarios a la moral o que pongan en peligro su vida o salud; y Se le dispense trato negligente y malos tratos que puedan afectarle en su salud física o mental.
Un sicólogo, quien pidió la reserva de su nombre nos contó de un caso en el cual una guardería para que los niños durmieran la siesta, le ponían Vick Vaporup en los párpados . También supimos de otra guardería donde para "refrescar" a los infantes que lloraban, lo sumergían en un balde de agua, por prolongados períodos de tiempo.
No hay nada ni nadie que nos garantice que nuestros hijos están en buenas manos. Consultamos a agencias de empleo, quienes nos atendieron nos dijeron que los requisitos para ser niñera son: récord policivo, dirección, copia de cédula, referencias, certificado de salud y también nos aseguraron que confirmaban la veracidad de las referencias.
Sin embargo, ninguna se responsabiliza en caso de daño al menor, eso "ya es asunto del empleador" como expresaron.
CONSECUENCIAS NEFASTAS DEL MALTRATO
La psicóloga Elisa Hasday, comparó el sentimiento de los menores abusados con los que tendríamos si en nuestro hogar nadie nos quisiera, los niños y afirman que "emocionalmente piensan (los niños) que no valen, que no sirven, esto a la larga afecta su desenvolvimiento social, profesional y la formación de una pareja", acotó.
Asimismo, el Dr. Angel Araúz concordó con lo anterior al afirmar que es un trauma muy difícil de superar, pues aunque parezca que todo ha pasado, la experiencia traumática queda grabada en el subconsciente y sólo mediante la hipnosis puede superarse. Por su parte, la Lic. en psicología, Soraya López, indica que muchas veces los agresores no están conscientes del daño que hacen a toda una generación, ellos han sido criados así y desconocen otra forma de actuar.
DETECTANDO EL PROBLEMA
Según los especialistas hay muchos síntomas que delatan la presencia de abuso por parte de los cuidadores de los niños, por ejemplo : el infante presenta angustia, agresividad, negatividad, temor, inquietud, tartamudeo, la aparición de tics, puede comenzar a comerse las uñas, a tener problemas de sueño, el niño o la niña llora con facilidad.
También lo percibimos cuando comienzan a rechazar a la persona en cuestión, pues como dijo la licenciada López, el niño es un ser transparente y sus emociones y sentimientos se notan con facilidad.
TOMANDO MEDIDAS
Si dolorosamente confirmamos una situación de abuso, lo siguiente es conservar la calma e ir con las autoridades pertinentes. Un ataque de impulsividad, no sólo complicaría las cosas, sino que podría dejar sin castigo al abusador.
En su Titulo III, en el artículo 502, el Código de la Familia obliga a los educadores, profesionales de la salud, trabajadores sociales, funcionarios del orden público y de centros de atención, observación o rehabilitación de menores a informar en un término no mayor de veinticuatro horas desde que tienen conocimiento de hechos de abuso contra los menores. Asimismo, toda persona que tenga conocimiento de un caso de abuso a los menores puede informarlo a las autoridades, sin tener que revelar su identidad.
La licenciada Tais Loaiza, abogada de la Dirección de la Niñez del Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia, nos explicó que actualmente existe un proyecto para reformar la Ley 27 del 16 de junio de 1995, que establece las sanciones a quienes maltraten a menores; en dicho proyecto se aumenta la pena a los infractores de 1 a 6 años de 2 a 6 años. Según la Lic. Loaiza, los jueces según los atenuantes del caso pueden aplicar otro tipo de sanciones, por ejemplo: trabajo comunitario.
CUIDEMOS A NUESTROS NIÑOS
La manera más efectiva de salvaguardar a nuestros niños y niñas del abuso es establecer una relación de confianza, debemos preguntarles cada día còmo les fue, apoyarlos y consolarlos en sus desatinos y decirles que sin importarnos lo que hagan o lo que suceda, los amamos. Recordemos que muchos niños piensan que provocan la agresión hacia ellos o que los vamos a dejar de querer si nos enteramos o que no les vamos a creer.
A su vez tenemos que estar muy atentos a su comportamiento, buscando señales que delaten maltrato. Podemos visitar inesperadamente los centros infantiles o regresar a nuestra casa en horas de trabajo, para ver la realidad del trato a los pequeños. Todos tenemos la responsabilidad de velar por los niños, sean nuestros o de otros; ellos son regalitos que Dios deja a nuestro cuidado y debemos regresarlos a sus manos sanos, salvos y felices.