A mis treinta y tanto de años y en mi experiencia ser una mujer completa es ser independiente, inteligente y capaz de valerse por ella misma, ya no significa que somos "mujeres diferentes", sino más bien ya es algo normal o común. Eso de la "liberación femenina" es algo del pasado. La mujer es, hoy en día, igual que el hombre. Capaz de realizar todas las tareas que hace el hombre e incluso hacer miles de cosas a la vez.
Ella no depende monetariamente del hombre y comprende que si tiene una relación, las cuentas son equitativas y justas. Acepta invitaciones, pero no es "abusiva" con el hombre.
Cuenta con valores morales y persigue sus sueños. Piensa en su bienestar, en su salud física y mental. Comprende el valor de la verdadera amistad y amará compartir momentos inolvidables con sus seres queridos.
Ella decidirá con quién salir y con quién sencillamente no. No estará a la espera del hombre, entenderá fácilmente cuando el hombre, así de fácil: "no está interesada en ella".
Una mujer completa no recibe migajas de ningún hombre. Sabe su valor como persona y tiene amor propio. Ella jamás aceptará ser el "plato de segunda mesa" porque, nuevamente lo comento, "tiene amor propio".
No competirá con nadie porque entiende que la competencia es con "ella misma". Admirará el éxito de los demás sin envidias ni críticas.
Nunca perderá su buen humor y su sonrisa. Irradiará paz y alegría al caminar. Entiende que sus problemas son retos que en algún momento vencerá.
Está anuente de que la vida es solo una y hay que aprovecharla cada minuto, cada segundo. Sabe con certeza cuál es su propósito de vida y armará el plan estratégico para vivir haciendo lo que ama y es, sin duda alguna, una "luchadora de sus sueños".
El "qué dirán" ya no le interesa escuchar. Porque se hace responsable de sus actos y de sus opiniones. Le son indiferentes las críticas destructivas porque tiene una barrera "anitóxica" que impide, de alguna manera, tener contacto con lo negativo.
No les hará daño a los demás y si lo llega hacer, sabe aceptar de inmediato sus errores.
La mujer completa vive su mayor tiempo con alegría. Ha superado tantos fracasos que al final entiende que todo aquello que la hizo sufrir tuvo un final feliz. Y ¿por qué? Porque aprendió, se siente orgullosa de la persona que es hoy, con sus altas y bajas, porque al final no le convenía la situación o sencillamente sabe que todo tenía que pasar "por una razón".
La mujer completa está dentro de cada una de nosotras. Déjala que salga a flote, llénate de esperanza y descubre todas las maravillas que hay en ti.
Permítete vivir con plenitud y llevar la vida como te mereces. Tú eres la dueña de tu destino y de tu vida. Nadie puede decirte qué decir o hacer. Tu eres única, hermosa y sinigual. Sé tú misma. No copies y sé una mujer "real". Con defectos y virtudes. Con mucho amor para dar a los demás y concentrada en las cosas que deseas.
Vive el hoy, guiada por tu corazón. Si sientes que el mundo no avanza, que tu vida es injusta o que no eres feliz, te comento, querida amiga, que "todo depende de ti". El ser feliz está en ti, no depende de nadie más. Decide ser feliz hoy, mañana y siempre. No esperes nada de nadie y lucha con perseverancia y pasión. Toma riesgos, lánzate y disfruta cada momento. No desesperes si aún no llega lo que deseas. Tú disfruta del hoy, trabaja con esfuerzo y dedicación y verás que en el momento que menos esperas, llegará ese trabajo que tanto deseas, ese proyecto que tanto anhelas o ese príncipe azul que tanto esperas.