Cinco mujeres reunidas alrededor a una botella de vodka en un poblado de Siberia metieron en un horno a un bebé porque les estorbaba su llanto y luego arrojaron su cuerpo carbonizado al patio, informó ayer miércoles la agencia Interfax. La tragedia ocurrió en la aldea de Katunskoe, en la región de Altai. La agencia no precisa los posibles vínculos entre las cinco mujeres y el niño.
Los vecinos avisaron a la policía tras encontrar el cadáver del niño, que tenía un año. Más de 33,000 homicidios fueron cometidos en Rusia en 2001, buena parte de ellos bajo los efectos del alcohol.