Variedades

Muy al estilo italiano

Emigraron a Panamá por el año de 1880 mientras se construía el canal; se caracterizan por ser bastante expresivos y hablar en tono alto, por su buen gusto al vestir y su pasión por el fútbol.


Hoy se celebra el día nacional de Italia. Hemos preparado un espacio para aquellos que emigraron de su tierra y encontraron en nuestra pequeña nación, una oportunidad más. Quienes trajeron consigo sus pastas y salsas que tanto nos gustan. Los que se sienten panameños, pero sin olvidar su rica y romántica cultura.
José Antonio Alexandría, nacido en Cosenza, Italia, llegó a nuestro país en el año 1948 cuando apenas era un infante; su abuelo se trasladó en 1880 y su padre en 1913, tiempo en que muchos de los habitantes del sur de Italia se encontraban en la penosa necesidad de desplazarse, ante los estragos que ocasionaba la guerra mundial.
La miseria, la desesperación y el hambre, llevó a los italianos a dejar a sus esposas e hijos en su tierra y salir en busca de fortuna a tierras lejanas; asegura Alexandría que una de las primeras naciones que abrió sus puertas a los emigrantes fue Panamá, también mencionó a Venezuela y Argentina.
Según Alexandría en ese entonces, los requisitos para entrar a nuestro país consistían en que, un residente panameño o extranjero, elaborara un documento donde manifestara su interés por traer a esa persona. Nuestro entrevistado asegura que este documento tenía un costo de B/. 150.00, un dinero que iría directamente a los fondos del Estado.
Su padre y su abuelo, vendieron envases con agua y transportaron pesadas cargas en carretas y caballos durante la construcción del canal. Un trabajo duro pero bien remunerado en esa época.
Con el pasar de los años, la familia Alexandría fue una de los primeras en nuestro país en emprender el servicio de taxis por medio de llamadas, a finales de los años 50 y principios de los 60.
Con una flota compuesta por 50 unidades, los vehículos eran de color azul, sus puertas eran blancas y los conductores vestían con camisa blanca y corbata negra. Toda una innovación que fue muy bien recibida.
Rino Tamburelli, el hijo mayor de una conocida familia de origen italiano de nuestro país, ligados a la repostería, al negocio de restaurantes, los deportes y otros, agregó que su padre, Alberto Tamburelli, llegó en 1961 y el resto de los integrantes de la familia en 1962.
Su padre había sido contratado por su amigo, el también italiano, Antonio Rizzo, para ser el repostero y pastelero de la Heladería Rizzo.
Ya para este tiempo, cientos de italianos se encontraban radicados en suelo panameño tanto en la capital como en importante provincias como Los Santos, Veraguas y Chiriquí sobre todo iniciando el negocio de restaurantes de comida italiana. Enérico Geovani con su restaurante Napoli, fue uno de ellos.
Un año más tarde, Alberto Tamburelli padre, inaugura en el restaurante Capri. Su hijo Rino estuvo a su lado durante todo este tiempo, aprendiendo las recetas tradicionales de su papá. Hoy en día existen más de 18 sucursales de Tamburelli en toda la ciudad, nombre que adoptó el negocio familiar.
No existe nada más admirable de un italiano que el valor y el empeño que otorgan a su vida familiar. La unión entre ellos es un ejemplo a seguir. A Aldo Stagnaro sus padres le inculcaron desde niño que lo primordial en la vida siempre será la familia.
El descendiente de padre italiano señaló que para ellos celebrar es sinónimo de reunión, lo más usual es hacerlo en casa de la "nonna o nonno" (Abuelos).
Si el día de la fiesta no se pueden reunir todos, es una buena excusa para el próximo almuerzo.
Las comidas y la bebidas forman parte de este encuentro. El elegante caballero nos comenta que un almuerzo italiano puede ser toda una celebración, ya que si se prepara con gran esmero, hasta cinco platos distintos se presentan en la mesa.
Al igual que los alimentos, las bebidas también son importantes; desde el reconocido vino tinto italiano para disfrutar en las comidas hasta el Campari como aperitivo. El Frangelico, Grapa o el clásico espresso italiano son otras de las delicias que se pueden disfrutar.
¿Y por qué será que al panameño le gusta tanto la comida italiana? Según el presidente de la Sociedad Italiana, por lo sencillo y rápido que es el preparar las deliciosas pastas, salsas y pizzas.
Los italianos no son de seguir moda, más bien crearlas. El diseño italiano se ha mantenido sobrio y sencillo, pero siempre usando muchos detalles originales que lo hace lucir y resaltar entre los demás.
"Somos muy tradicionales en las piezas a usar. Somos atrevidos en crear la combinación de lo tradicional con mejores telas, colores y la reinvención de los tradicional", añadió.
De Panamá aprecian la oportunidad de trabajo que brinda, el clima, pero también las mujeres. Según Stagnaro, esta fue la razón por la cual su padre se casó con una panameña.
Panamá representa para los muchos de los italianos radicados en tierra istmeña, el lugar más bello del planeta, más de lo que imaginan los propios panameños. Jamás terminarán de agradecerle a esta nación, que en el momento que más lo necesitaron, fuera ese segundo hogar para su progenie.
Algunas de las palabras italianas que utilizamos a diario y que hemos adoptado como parte de nuestro lenguaje cotidiano son las siguientes: Ciao, pasarela, góndola, malaria, ópera, volcán, concierto, pizza, casino, entre otras. Te invitamos a consultar los diccionarios de la Real Academia de la Lengua y verás que todas estas palabras tienen su origen en la lengua italiana.


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280493
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América