Desde que se inventó el color para los vestidos quizá no haya uno más utilizado que el negro. Es el favorito para las grandes y elegantes ocasiones, lo mismo que para las más tristes y respetuosas.
Si se fijan en los eventos formales festivos, el traje negro predomina en la vestimenta de las damas, en texturas y cortes diversos.
Sin embargo, en los funerales pasa de ser un lujoso color festivo para dar paso a la formalidad, respeto y discreción que de una forma u otra parece inspirar en esos momentos.
Vestirse de negro representa para muchos lo más elegante, sobrio y vestidor que se haya inventado, y el cual dependiendo de la textura, el tono y los complementos, puede realzar la belleza de todas.
Le queda bien tanto a las delgadas de esbelta figura, como a las rellenitas con libras de más, por lo que en el guardarropa de todas existe aunque sea una camiseta o top negro para combinar.
Los vestidos, conjuntos y piezas negras marcan la línea clásica de lo casual y lo formal, por lo que dependiendo del estilo, se pueden utilizar de día y de noche.
Por ejemplo, un traje recto (de esos cuadrados) a mediano largo o mini, si se permite en su lugar de trabajo, se puede llevar a la oficina con un saco y en la noche lucirlo solo en un evento formal.
Todas las mujeres pasamos gran parte de nuestras vidas en busca del perfecto "vestidito negro" y muchas tenemos la mitad del clóset ocupada con modelos de esta prenda que es un básico y una necesidad en todos los aspectos.
El vestido negro permite ser usado durante el día con una chaqueta, solo acompañado con un collar de perlas y también durante la noche para una cena.
Lo básico del color es que se puede combinar con chaquetas y zapatos de colores atrevidos para que luzca más llamativo.
En su versión larga el vestido negro estiliza la figura y derrocha elegancia. Coordinado con un saco de corte tradicional en color neutro, un vestido negro es el atuendo perfecto para un día de oficina.
Para Ana Raquel Chanis, consultora de imagen personal y corporativa, con más de 35 años de experiencia, para proyectar la imagen que se quiere es necesario conocerse a sí misma, saber cómo te ves, cómo quieres verte y así presentarte.
No obstante, asegura que llenar el guardarropa de ropa negra para ocultar las libras de más es un engaño, por lo que es mejor comer bien, hacer ejercicios, ponerte lo que quieras y lucirlo.
Además, sostiene que en esos días malos, un traje negro es la mejor forma de resaltar el cansancio y las ojeras.
Por su parte, Nikki De Roy, especialista en coloración, precisa que el color no le queda a todos, pero depende del tono; incluso si no está entre tus colores, puedes usarlo combinado con accesorios que sí estén en tu gama.
El clásico negro se usa en todo, aunque no esté entre los colores de todas, a veces se ajusta, "dependiendo si el día que se lleva tengamos flotando el feo o el bonito interno", apunta la diseñadora Anabel Quintero.
Anabel asegura que ponerse un traje bonito y bien entallado imprime seguridad y es lo que se proyecta, pero hay que escoger bien el corte y entalle.