Un total de 23 estatuillas doradas son la meta de cerca de 400 candidatos al Oscar, que en público expresan la alegría de disfrutar de la mayor fiesta del cine aunque en privado sufran los nervios del que quiere ganar.
En el momento en que pongan pie en la alfombra roja que conduce al auditorio Shrine, donde hoy se entregan las preciadas estatuillas, la suerte estará echada.
Los creadores de "Gladiator" llegarán como héroes, con el mayor número de candidaturas de la velada, 12 en total, y grandes posibilidades de ser los ganadores al mejor filme y quizá, un total de estatuillas que esté a la par con otros títulos épicos como "Titanic" o "Ben-Hur", las películas más premiadas en la historia de los Oscar.
Siempre puede haber sorpresas y su protagonista, Russell Crowe, no puede dar por segura su victoria dada la fuerte rivalidad que existe en la categoría de mejor actor, donde Tom Hanks con "Cast Away" puede llevarse el premio y convertirse en el primero que consiga tres estatuillas como mejor intérprete.
Además está la candidatura del español Javier Bardem, el favorito de la crítica en la revista "Hollywood Reporter" que ha calificado su trabajo de interpretación del poeta cubano Reinaldo Arenas de "enternecedor" en el filme "Antes que anochezca" (Before the night falls).
Sin embargo, en su opinión, "la elección de la Academia probablemente se decante entre Crowe y Hanks".
El voto de los cerca de 6.000 miembros de la Academia parece más seguro en lo que se refiere a la coronación de Julia Roberts, la preferida indiscutible en la categoría de mejor actriz.
Sin embargo, derrotas como la que sufrió la "segura ganadora del Oscar" Rosalind Russell en 1948, que se llegó a levantar para recoger un premio que fue para Loretta Young, indican que nada es seguro hasta el momento en que se abre el sobre que contiene el nombre del ganador o ganadora.
"Uno debe de tener ilusiones pero esperar quedarse sentada", confesó Roberts en una de sus últimas entrevistas.
La única seguridad durante la entrega de los Oscar, un acto que comenzará a las 17:30 hora local de hoy (1:30 GMT del lunes), es que desde el momento en el que la actriz mejor pagada de Hollywod, y la más popular, descienda de la limusina, todas las cámaras estarán puestas en ella.
Su vestido es el mayor enigma de una velada considerada como la mayor pasarela de modas del mundo y donde las estrellas compiten no sólo por el Oscar sino por deslumbrar al público.