Fluctuaciones del humor, rebeldía, reclamos de espacio y tiempo para estar consigo y sus amistades, masturbación, crisis en cuanto a creencias y valores, sentimientos ambivalentes...
Todo eso pasa en la adolescencia. Eso y más.

Si tiene un hijo o hija adolescente y a veces no entiende su conducta, no se hale los cabellos ni los presione tanto. Lidiar con adolescentes requiere amor, paciencia y empatía.
La adolescencia es una etapa de la vida en que el individuo está tratando de resolver muchas interrogantes relacionadas con cambios que le están sucediendo en su físico, sus hormonas, su forma de ver el mundo, al sexo opuesto, a la autoridad.

El psicólogo Oscar Rivas orienta a madres y padres de familia para que les resulte, tanto a ellos como a sus hijos, más fácil superar situaciones que se pueden presentar con los adolescentes, como por ejemplo la masturbación. De este y otros temas habló en una de las conferencias que dictó en Expofamilia.
“La masturbación es necesaria para el desarrollo sano de la sexualidad del hombre. Creer que no va a suceder la masturbación es como creer que el niño no se va a orinar. No le van a salir pelos en las manos, ni se va a quedar ciego, ni todas esas cosas que la gente dice”, afirmó.
Explicó que es normal que explore su cuerpo, sensaciones. Eso sí, si exagera es para preocuparse.
Rivas también dijo que en la adolescencia podría darse un alejamiento de Dios. Hay muchos adolescentes a los que no les gusta que les hablen de Dios ni de doctrinas.
Habló también de la búsqueda de espacios de soledad, que hay que respetar.
Sobre la desubicación temporal dijo: “No les gusta el tiempo porque implica que siguen creciendo, y al no saberse niños ni adultos, existe una confusión de tiempo fuerte”.