Hay pocas cosas que definen a un actor o una actriz como una verdadera estrella. Una, es ganar un Oscar. Y otra, es conseguir una baldosa en el famoso Paseo de la fama de Hollywood. Nicole Kidman, cada vez más diva, acaba de recibir la suya, muy cerca de la de Steven Spielberg, quien inauguró su estrella recientemente. La actriz de Moulin Rouge, Amor en rojo y Ruleta rusa dijo, en la apertura de la placa, estar "muy nerviosa porque la gente camine sobre mí por el resto de mi vida".
A los 35 años, bella y soltera, Kidman aseguró que esta estrella es "la frutilla del postre". "Amo actuar y no puedo creer que esto me esté pasando", concluyó, emocionada.