Variedades

Niñez que exige respuestas


El espacio fue oportuno para conversar con otros niños y niñas que, aunque no ocuparon ninguna posición, estaban felices por el solo hecho de haber sido vencedores en sus respectivos colegios y haber tenido la esperanza de ser parte del Concejo Infantil, hoy 1 de noviembre en homenaje a la niñez local.
Fue evidente de que sí hubo algo de nostalgia en sus rostros, ya que cada estudiante guardó hasta el último instante la esperanza de ser elegido por sus demás compañeros. Entre algunos pocos que no alcanzaron ninguna posición se encuentran: Isabel Hernández, del corregimiento de Curundú, de 12 años, hija única y estudiante del cuadro de honor de la escuela Jamaica, en Nuevo Veranillo. Expresó su preocupación por la falta de vigilancia que existe en su comunidad y por la ausencia de maestros de informática en su escuela, a pesar de que sí tienen las computadoras.
Itzel Del Carmen Atencio Ramos, de una delicada sonrisa, estudiante con el mayor índice académico en la escuela Emperatriz Taboada del corregimiento de Tocumen, aprovechó la entrevista para solicitar a las autoridades del gobierno, una rápida solución al problema del agua, porque el vital líquido con algo de suerte, sólo llega dos veces por semana a este sector. "Nosotros tenemos que cargar agua de otros lugares para bañarnos al día siguiente y asistir a la escuela". Mientras seguía la conversación, sostuvo que necesita una beca, para seguir sus estudios en la secundaria, por lo que espera que Mireya Moscoso, presidenta de la República, la ayude a conseguirla.
Fue tal el ejercicio de compartir entre tantos "chiquillos", que casi todos pedían ser fotografiados para salir en el periódico. Pero en esa búsqueda, estaba allí presente el simpático Francisco Muñoz, que a sus 11 años de edad y aventajado estudiante de la escuela Caimitillo Centro, del corregimiento de Chilibre, expresó lo importante que para él significa que los mayores cumplan los 10 mandamientos, "porque siempre hacen lo contrario". Enfatizó que si el hombre no hubiese existido, el mundo fuese mejor. El ser humano es el peor destructor. Francisquito, como le dicen cariñosamente, es hijo de padres veragüenses que salieron de su provincia en busca de un mejor futuro. Espera que a él también se le ayude con una beca, para continuar sus estudios en la secundaria.
Cada uno(a) de estos(as) niños(as) guarda en su inocencia un sinnúmero de "cosas". Ana Isabel aspira llegar a ser una brillante pediatra, mientras que a Itzel le gustaría trabajar en la Autoridad del Canal de Panamá, posiblemente como piloto calificada. Pero, no todo dependerá exclusivamente de ellos(as), sino del aporte que en su justa medida realicen los hombres y mujeres de este país. De lo contrario, posiblemente esos sueños e ilusiones se desvanecerán, "sobre todo, por creer que los adultos se la saben todas y en reiteradas ocasiones no escuchan con atención lo que las niñas y niños queremos", por lo menos ese fue el sentir de Graciela Montenegro, presidenta del Concejo.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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