Análisis genéticos resolvieron uno de los grandes misterios de la historia europea, demostrando que el hijo del ejecutado rey de Francia, Luis XVI, y de la reina María Antonieta murió cuando era niño en prisión, dijo un historiador.
Científicos realizaron pruebas de ADN desde diciembre del presunto corazón de Luis Carlos de Francia para establecer si el no coronado rey niño consiguió huir de las garras de la Revolución Francesa.
El historiador Philippe Delorme informó el miércoles a Reuters que las pruebas demostraron que eran verdaderos los cuestionados informes de que el niño, que tenía 10 años, había muerto en el año 1795.
"Es el corazón de Luis Carlos XVII", dijo Delorme, que había presionado para que se hicieran los análisis de ADN, que se realizaron comparando muestras del corazón con muestras de mechones de pelo de María Antonieta y de dos de los descendientes vivos de sus hermanas.
"Este es un gran día para un historiador.Es muy emocionante poner fin a uno de los mayores enigmas de la historia francesa.Se cierra un misterio que ha dado origen a más de 800 libros", dijo a Reuters.
Luis Carlos de Francia, de ocho años, se convirtió automáticamente en el rey Luis XVII cuando Luis XVI fue decapitado en la guillotina ante una inmensa multitud congregada en el centro de París en el apogeo de la revolución, en 1793.
En ese tiempo, el niño fue mantenido preso en la cárcel de Temple para impedir cualquier intento de los monárquicos por liberarlo y fue declarado oficialmente muerto el 8 de junio de 1795, de lo que se reconoce hoy que fue tuberculosis.
El cuerpo del niño fue sometido a una autopsia en la prisión y su corazón le fue extraído por el médico jefe.
Rápidamente se propagaron informes, sin embargo, de que el cuerpo no era el de Luis XVII y que había sido sacado vivo por simpatizantes que dejaron el cadáver de otro chico en su lugar.