Cada vez más concuerdan los especialistas en que el éxito en la vida está estrechamente ligado a la habilidad para llevarse bien con los demás, al igual que para reconocer y controlar las emociones, por cuanto es muy importante desarrollar desde la niñez la inteligencia emocional. Pero, ¿cómo son las personas con un alto coeficiente de inteligencia emocional?
La psicoterapeuta Lizeyca Villamil en una conferencia sobre tan interesante tema mencionó como componentes de esta inteligencia, la autoconciencia, autocontrol, automotivación y empatía. En la medida en que una persona se conoce a sí misma es capaz de analizar sus emociones, sentimientos y móviles de su conducta y por ende podrá autocontrolarse y no actuar guiada por el impulso.
Villamil explicó, asimismo, que quien está automotivado/a es capaz de ir tras sus sueños y se muestra optimiasta y ve oportunidades de crecimiento y aprendizaje en toda experiencia. No se arredra así nada más.
Y ¿qué decir de la empatía?, esa virtud que tanta falta hace en este mundo en donde cada vez más se necesitan las alianzas para sobrevivir con dignidad. La persona que posee las características mencionadas ya tiene bastante terreno ganado en su camino hacia la autorrealización. Pero, además, según dijo en su conferencia la psicoterapeuta, al procurar desarrollar la inteligencia emocional en sus niños/as usted debe saber que ella también incluye poseer habilidad social. Es decir, saber escuchar, motivar y moderar conflictos: lograr la negociación, que las personas entiendan que se pueden tener diferencias y puntos de vista distintos pero eso no implica llegar a la enemistad, los gritos o el irrespeto, pues no es asunto de que alguien gane y alguien pierda, sino de que ambos ganen y ceder o admitir que se yerra no es ser ni tonto, ni cobarde ni incapaz, sino todo lo contrario, es muestra de sabiduría.
Parte de la inteligencia emocional lo es, igualmente, la habilidad para tomar decisiones y para trabajar en equipo, dijo la psicoterapeuta. Alegres, extrovertidas, menos predispuestas a la timidez y a concentrarse en sus preocupaciones, amicales, seguras de sí misma, respetuosas de sus semejantes, poseedoras de una visión ética de la vida, tenaces frente a los contratiempos, afables y cariñosas en sus relaciones, así son también las personas con un alto coeficiente de inteligencia emocional.
Bien claro lo dijo Hartup (1992), a quien citó la especialista: "El mejor predictor infantil de la adaptación adulta no es el coeficiente intelectual ni las calificaciones en la escuela, ni la conducta en clase, sino la habilidad con la que el niño se lleve con los otros".