Con junta de escrutinio, miembros del Tribunal Electoral, mesas de votación, papeletas presidenciales y hasta proclamación del ganador, un total de 194 estudiantes del séptimo grado del Instituto América, participaron de un simulacro de elecciones, aunque sólo para elegir al presidente.
Tras una breve capacitación realizada el día anterior, en las cuatro mesas de votación instaladas sólo hubo un total de dos votos nulos y cuatro en blanco, resultando finalmente electa la menor Angela Martínez, postulada por el "Partido Etico".
En este sentido, es importante mencionar que se utilizaron nombres de partidos ficticios, siendo ellos palabras que aluden a los valores cívicos y morales, tan relevantes en todo proceso electoral.
Según los organizadores de la actividad, la misma busca que los niños conozcan cómo es el proceso de votación, reforzándolos en su educación cívica e instruyéndolos para que más adelante, en su mayoría de edad, ejerzan sus deberes y derechos.
ocho millones como en Blasco Ibáñez; la noche se enredaba en tus manos Cuando chico, conocí "Y el Pirulí, Pan de dulce? Panelas? Maní? Caramelo al comprador Cierro los ojos, y por Cuando Pirulí pasaba "Y el Pirulí, Y un tumulto de muchachos, "Y el Pirulí, Y qué clientela! Qué gente! Y siempre así. ¡Qué diablo era Pirulí! (Pero...como marea...) y el pregón calimbatí, "Y el Pirulí,
triunfa la luz, capitalizada por Edison
el seno virginal del ferry-boat
Lindbergh! que cruza el mar
tirado de la suerte por la nariz de la hélice.
Rascacielos hechos con nikeles
cuantos proyectos se estrellan contra tus muros!
en ti rugen lo mismo oh, gran Nueva York!
las maquinarias y el hambre;
Estatua de la libertad,
tu luz no es para el Sur.
Córtate el brazo.
("Bloc")
con la facilidad de un juguete
íbamos horizontalmente bajo los letreros inexactos
todos los augurios se habían propuesto equivocarse
cuando aspiraste el ronquido de los paquebotes
al paisaje errante lo tatuó un marinero
con el encuentro de una primavera casual;
penetramos por un túnel en forma de salón
para admirar en las vitrinas
el alarido de una nurse inglesa
en el desprendimiento de un dirigible incendiado;
los árboles lloraban la lluvia dulcemente
cuando me hundiste una aguja en la cartera
celosa de los maniquíes de las casas de modas...
se alejó tambaleándose el último tranvía.
("Bloc")
a Pirulí
el caramelero
más marullero3.
de Calidonia hasta Chiriquí,
y el pirulí,
lo traigo aquí,
coloradito, blanquito,
azulito, negrito".
Pregón que nos sacudía!
¡Grito del caramelero
en la plaza y en la vía!
De todo color tenía,
de todo sabor casero,
(¡Y con poco dinero!).
Sopa borracha? Alfajor?
¡Cocada o ajonjolí?
Nada de eso, señor!:
era todo Pirulí!
introspección baladí,
lo veo como lo vi
y lo oigo como lo oí.
sonando su campanilla
y disparando su pito,
Malambillo se alegraba
como un barrio de Sevilla.
coloradito, blanquito,
azulito, negrito,
¡Lo traigo aquí!"
vagos, pillos y jayanes,
brotaba de los zaguanes,
e iba tras él: los borrachos
lo increpaban,
y los canes
le ladraban;
le seguía
y repetía
su grito espectacular,
la batahola escolar;
y en ruidoso frenesí
la calle se estremecía
al grito de Pirulí
y el Pirulí,
lo traigo aquí!"
chinos, chancleteras
de Barrio Caliente,
de Juan Ponce las playeras,
del Chorrillo pipoteros
y de Santa Ana Cocheros,
chusma de fonda y kilombo,
todo el rimbombo del chombo
y el tumulto del canal,
y aquella canallería
lo seguía
y toda la Calle Real
se alegraba en Pirulí.
Una vez nos asustó
y en apuesta se tiró
del muro de Chiriquí!
(¡Claro!) nada le pasó,
porque después nos cantó
(y en nosotros cantará)
por calles de Panamá:
y el Pirulí,
lo traigo aquí".
("Cumbia")