Durante las vacaciones, los niños italianos son una pesadilla para los operadores turísticos y sobre todo para los turistas debido a su mala educación, según los resultados de un sondeo efectuado entre 2,500 personas en cinco países y publicado el miércoles.
Para el 39% de las personas interrogadas, los niños italianos son "los que hay que evitar más que a los demás" durante las vacaciones, seguidos por los franceses (26%), los españoles (19%) y los norteamericanos (14%).
En los hoteles, clientes y empleados consideran a los niños italianos como "los peores anfitriones". El 32% piensa que hacen un ruido insoportable y el 20% les acusa de provocar las averías de aire acondicionado y otros aparatos.
También en la playa son insuperables e incluso en los restaurantes, donde "corren sin cesar entre los camareros, hacen ruido con los cubiertos, ensucian las servilletas y comen con las manos".
Y es que hay quienes trabajan más cuando llegan a los puertos. Justamente es el caso de Francesco, quien se desempeña en el área protocolar.
Sin embargo para él, la labor más cansona es la del cocinero. Explica que cuando hay festín éstos no pueden salir. A unos les toca limpiar y a otros cocinar, y aunque son alrededor de 40 en el buque, 20 de ellos deben hacer guardia, mientras los otros hacen su labor.
Pero chistosamente y rompiendo la severidad de la narración, Francesco admite que ante ésto no se desespera. Su ilusión es que "después de 25 días en el mar, alguien tiene que salir y poner el pie finalmente en la tierra".