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Niños y jóvenes panameño piden paz


Los atentados ocurridos en los Estados Unidos y las constantes víctimas que a diario se registran a nivel mundial debido al terrorismo motivó, a que estudiantes y profesores de la Academia Interamericana de Panamá, se unieran en una sola voz para pedir la paz y un alto a la violencia internacional.
La forma de expresarse fue a través de la confección de la Gran Manta de Solidaridad con las víctimas del Terrorismo, un gigantesco mural de tela en donde cada uno de los estudiantes del colegio expresó su deseo de vivir en un mundo libre de la violencia y en donde sus ciudadanos vivan en paz.
"Panamá está contigo", "Nosotros no queremos guerra", "Alto a la violencia", son sólo algunos de los más de 900 mensajes escritos, en español e inglés, en la manta que fue enviada al representante de Panamá ante Naciones Unidas, Ramón Morales, para que la expusiera en una de las escuelas de la ciudad de Nueva York.
Doris Díaz, profesora de Ciencias Sociales, afirma que la idea surgió del grupo de profesores de la academia, semanas después de registrarse los trágicos sucesos del 11 de septiembre, un día en el que las clases en ese plantel se paralizaron y los estudiantes pudieron observar los devastadores efectos del terrorismo.
Sin ocultar la realidad que se vivía en ese momento tanto en Washington y Nueva York, los docentes conversaron con los jóvenes sobre los hechos ocurridos para que ellos expresaran sus dudas, temores y libres pensamientos. En general, los estudiantes no quieren crecer en un mundo en donde la violencia reine y los hechos que observaron se repitan.
De allí surgió la idea de dejar plasmado el sentimiento de paz de todos los niños y adolescentes, sin embargo la forma en que lo harían fue iniciativa de la estudiante de quinto año, Alexandra Picard-Ami, quien recordó que años atrás, cuando residía en Miami, fue llevada a su escuela una gran manta de tela como muestra de solidaridad con las víctimas del SIDA.
Con la idea clara de cómo se realizaría la manta, se inició la obra. Cada estudiante, de entre 4 y 18 años, debía escribir libremente un mensaje en un pedazo de tela, de un tamaño similar a una página de 8 ½ x 11. La manta reunió más de 900 mensajes.
El entusiasmo reinó durante esos días en la academia, poco a poco los jóvenes comenzaron a entregar sus pensamientos, algunos eran frases de aliento para con los familiares de las víctimas, otros partes de un poema o extractos de canciones, pero todos encaminados a expresar solidaridad y deseos de armonía y paz.
La edad no fue obstáculo para que los más pequeños, de cuatro años, expusieran su sentir. Las huellas de sus pequeñas manitos quedaron plasmadas en la manta y con ellas el más hermoso de los mensajes.
A medida que se iban entregando los mensajes, escritos con piloto, témpera, pintura de óleo y hasta impresiones de computadora, una costurera iba cosiendo la manta, que quedó terminada una semana después de haberse iniciado.
El resultado final fue un gigantesco mural de tela multicolor, colgado en el patio interno del colegio, que a diario era visitado por los autores de los mensajes y en donde el pulso joven de una nación como la nuestra, palpitaba con cada uno de los pensamientos de los niños y jóvenes, que reflexionaron e hicieron sentir su voz.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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