"Que nosotros, con nuestras vidas no le causemos a Cristo más calvario y más dolor y más Viernes Santos", pidió Monseñor Rómulo Emiliani a la comunidad panameña en su Homilia de Domingo de Ramos, en Metetí, Darién.
Políticos, sacerdotes, laicos, cristianos en general, fueron llamados a la reconciliación, al perdón por un Monseñor Emiliani que luego de caminar la procesión- con pobladores de distintas comunidades del Darién que se congregaron en Metetí para participar de la inauguración de un hogar para ancianos y de la Misa de Domingo de RamosÑdijo con voz entrecortada "gracias por creer y querer al Darién".
En la Homilía Monseñor Emiliani hizo un recorderis acerca de que como seres humanos sin Dios y sin el prójimo no podemos avanzar.
"Nadie puede solo nada. Nadie aprendió a caminar solo, ni a rezar solo, ni a amar solo, ni a servir solo. Somos tan necesitados de los demás y sobre todo, tan necesitados de Dios", expresó.
Cuando el ser humano logra triunfos, es Dios quien está detrás de él, dijo, a la vez que invitó a las personas a ser más sensibles, más humildes, como el Hijo de Dios. "Cuando Jesucristo entraba en Jerusalén, tan sencillo, tan humilde, tan él, pero, tan Dios", manifestó Monseñor Emiliani e insistió en la reconciliación y el perdón como avenidas para alcanzar un estadio de paz consigo, con los congéneres, la vida y el Hacedor Supremo.
"El Reino de Dios es un reino de amor , no de imperios y de fuerzas", puntualizó", e invitó a poner en práctica la máxima de "amar al prójimo como a ti mismo".
En su Homilia de Domingo de Ramos, en Metetí, Monseñor Emiliani también aplaudió la labor de la emisora Voz Sin Fronteras. De ella dijo:" es el gran púlpito de nosotros en Darién. Es el instrumento de Dios en la provincia y en la Comarca".
Por otra parte, dijo que "en la Iglesia también tenemos la tendencia a pensar que los que están vestidos de blanco son unos angelitos y los demás son cristianos de segunda. Pero, la doctrina Paulina no hace diferencias".
Enfatizó en cuanto a que "Ustedes los laicos son la verdadera Iglesia", dijo y destacó la labor de los Evangelistas de la Nueva Nación, de los laicos, catequistas, delegados de la palabra, misioneras a tiempo completo.
"La Iglesia es de todos", siguió diciendo. Ustedes como laicos tienen familia qué mantener, trabajo que cuidar y a veces nosotros los religiosos que no tenemos estas responsabilidades hacemos menos que los laicos. Gracias por su testimonio, amor, fidelidad, por trabajar por el Reino de Dios de esa manera. Siéntanse que son tan iglesia como nosotros los sacerdotes".
Con júbilo grandes y chicos escuchaban a Monseñor Emiliani enviar mensajes de hermandad, de perdón, reconciliación, esperanza en la vida eterna. Pudieron alimentarse de la palabra de Dios, bajo carpas unos, a pleno sol otros, frente a la Catedral de Metetí. Eran alrededor de trescientas personas, entre ellas varias decenas de unidades de la policía nacional, indígenas de las etnias Emberá y Waunaán, voluntarias de la Asociación Luz y Vida que cumple una hermosa labor a favor de la población adulta mayor, y niñas y niños que al ritmo de las alabanzas batían palmas y reflejaban en sus rostros paz, inocencia y gozo.
Las palabras de Monseñor Rómulo Emiliani surtieron el efecto de las gotas de rocío sobre las plantas, del pan para el hambriento, de las estrellas para la noche, del amor para el que sufre...