Es muy probable que los que tienen un solo hijo, en más de una ocasión, les ha pasado que la mamá, el papá, los hermanos, la suegra, los tíos, los abuelos, las amistades y hasta los compañeros de trabajo le hayan preguntado: "¿Y para cuándo vas a tener el segundo?, ¿cómo vas a negarle tener hermanos a tu hijo?, ¿sabes que los hijos únicos son malcriados y quieren todo para ellos?". O también le dirán: "Uno es ninguno".
En este sentido, el psicólogo Fernando Gómez, de Convergencia Panamá, explica que la frase "uno es ninguno" no es del todo cierta.

Asegura que el hecho de que muchos padres vean colmado su instinto de paternidad y maternidad con un solo hijo no quiere decir que no puedan sentirse la persona más completa de este mundo. "Una familia no necesita tener tres o seis hijos para sentirse completos, incluso, hay matrimonios que no logran tener hijos y son completamente felices. Esto es algo que tiene que ver con la percepción", añade Gómez. "Si la pareja decide tener solo uno, igual está muy bien, ellos están en toda la libertad de escoger cuántos hijos tener", dice el experto.
Crecer sin hermanos
Por años, se ha considerado que los hijos únicos suelen tener problemas de sobreprotección, son déspotas, caprichosos, egoístas y solitarios, pero es importante aclarar que no son solo características de los hijos únicos. El experto en psicología subraya que esta condición se debe, la mayoría de las veces, a la manera como los padres los educan. "Su evolución, como la de cualquier otro, depende de la educación que le den sus padres. No necesariamente el niño que crece solo va a tener desventajas", señala el profesional, y añade que "el niño, de por sí, es egoísta y narcisista; si no tiene a nadie que compita con él, esto se potenciará, pero los padres deben educar de la mejor manera para que el niño no adopte esa actitud negativa, que le va a hacer mucho daño en el futuro".
El mito del hijo único viene desde finales de la década del 1800, cuando G. Stanley Hall, conocido como el fundador de la psicología infantil, determinó que ser "hijo único" era en realidad una peste. De allí en adelante, muchos investigadores han ido estableciendo otros parámetros en el análisis y eso ha llevado a nuevas apreciaciones de la condición de ser hijo único.
Un estudio muestra que la soledad de un hijo único no siempre es mala y, muchas veces, ayuda a fortalecer el carácter.
En general, las diferencias entre hijos únicos y aquellos criados con hermanos tienden a ser positivas. Los hijos únicos han demostrado tener una inteligencia más alta, al igual que una mejor ejecución escolar. Todo esto sería causa de que los padres, al tener un solo hijo, lo estimulan más intelectualmente, pasan más tiempo con él.
Una pareja no debe tener hijos simplemente para no sentirse sola. "Si quieres tener un hijo o diez, eso es una decisión muy personal. Lo importante es atenderlos y educarlos de la mejor forma", concluye Gómez.