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¡No estamos tan mal!


Contrario a lo que cree el grueso de la sociedad panameña, no estamos tan mal como creemos, según lo aseguró el Dr. Arturo Cruz Sequeira, durante su conferencia "Panamá frente a la encrucijada política y la transición económica".
Para el estudioso el error de nuestros países es pensar en el país en función de figuras y no de instituciones.
Panamá demostró madurez en ese sentido cuando en 1994, a pesar de la gran aceptación que tenía la gestión del Presidente Ernesto Pérez Balladares, según las encuestas, decidió no apoyar una reelección. Contrario al caso argentino, cuando en 1994, todos estaban felices con Menem y le pidieron la reelección; allí comenzó el desastre, el presidente no implementaba las políticas económicas que debía, porque no quería disgustar al electorado. Los resultados son penosamente evidentes.
Otro error de la América española es pensar que el gobierno tiene que darle empleo a todos, desvirtuando la iniciativa privada en el asunto.
Entre las ventajas que tiene nuestro país para el desarrollo, el experto mencionó que nuestra economía se está enfocando a rubros del futuro como el transporte con sus puertos, ferrocarril, aeropuerto y Canal; la economía mundial con el sistema bancario y el turismo.
Asimismo las elecciones de nuestros gobernantes tienen un tiempo prudencial para que ellos puedan trabajar con comodidad, sin presiones electoreras. Otra ventaja es que si las cosas no van tan bien, se tiene la esperanza de que en poco tiempo habrá cambio de gobierno. Mencionó jocosamente que muchos están esperando el 2004 para el fin de la gestión de la Sra. Moscoso.
Como politólogo, defendió la existencia de los partidos políticos e indicó que en nuestro país se pueden señalar a dos partidos anclas: el PRD y el Arnulfismo, el primero se ubica en una izquierda "light", mientras que el segundo aún indeciso, se inclina a una derecha igualmente "light".
Ya son treinta años los que lleva José Espinoza postrado en una cama. A los 15 años de edad sufrió un accidente en un bote cuando apenas comenzaba a despegar para iniciar una de las tantas jornadas de su labor, un trabajo infantil que se veía forzado a cumplir para procurase un sustento diario. Entonces, el destino le hizo una mala jugada que acabó por completo con todos los sueños y anhelos a los que un niño a esa edad pudiese aspirar.

Niura Rodríguez, secretaria general del movimiento juvenil, aseguró que el tema de la salud es el punto más importante aún cuando hay un comité que atiende estos menesteres. "Requerimos que el Ministerio de Salud le dé importancia al programa de letrinación y sobre todo que los niños reciban un debido seguimiento a sus necesidades. Definitivamente, esta comunidad necesita un Centro de Salud, urgentemente".
En días pasados vinieron un médico y una enfermera, y obviamente no lograron atender a todos los habitantes de la comunidad. Según el censo que ellos mismos controlan hay un aproximado de 186 niños y unas 400 personas, entre hombres y mujeres.
"Las veces que han hecho campañas de vacunación, todo queda allí. Nosotros necesitamos alcohol, medicinas para la fiebre, diarrea, tos ", acotó una agobiada madre de familia.

A esta veintena de niños no sólo les ha faltado la salud sino también una adecuada y óptima educación.
Dos recintos componen la escuela de la comunidad de Playa Bique. Un salón agrupa a los niños de primer grado; y mientras la maestra dicta las clases, en ese mismo y apretado lugar una vecina prepara la crema para la merienda.
Sin embargo, el maestro de al lado tampoco corre mejor suerte. Éste imparte sus enseñanzas a niños de segundo y tercer grado simultáneamente. Los chiquitos son separados por las filas de las bancas.
-Bueno se preguntarán ¿y qué hay del IV, V y VI grado de enseñanza primaria básica y obligatoria en nuestro país?. La respuesta es muy sencilla. Los que pueden, con mucho sacrificio asisten al centro de Arraiján y logran obtener un certificado de sexto grado.
Cabe mencionar que debido al peligro de ser golpeados por alguna vaca, muchos de los pequeños prefieren mejor quedarse en sus casas, ya que la distancia para llegar a la escuela, además de ser agotadora, es peligrosa.
La maestra del lugar, quien también está desempleada, agrega que existe un alto índice de analfabetismo producto de esta situación. Sugiere que les impartan cursos de manualidades, belleza, mecánica, electricidad, carpintería, "algo que nos sirva para desarrollarnos y crecer económicamente . La mayoría lo único que saber hacer es pescar".
Enumerar cuántos adolescentes han cursado un segundo ciclo, ni hablar...

 
En múltiples ocasiones los jóvenes del Movimiento Proyecto 2000 han venido denunciado el estado deplorable en que se encuentran viviendo estos seres humanos.
Tuvimos acceso a una nota fechada el 4 de enero de 2002, remitida al despacho de la ministra de la Presidencia Ivonne Young, precisamente con el ánimo de notificarle a la Presidenta; la precaria situación en que se encuentran estas humildes familias y sobre todo en busca de posibles soluciones.
"Hasta la fecha ninguna autoridad ha hecho caso a este clamor", sentenció Luis González, dirigente de la agrupación, quien en días pasados se presentó en El Panamá América con la esperanza y confianza de que por una buena vez las autoridades escuchen el sentir de niños, hombres y mujeres de la Playita de Bique.
González explica que el problema no es simplemente de pobreza, sino también de ciertos intereses que perfilan la situación en un plano más profundo.
En la misiva se enfatiza sobre el movimiento conflictivo que confronta la Playita de Bique en la tenencia de la tierra, ("la cual se dice es de propiedad de una familia de apellido GAMBOTTI") y su calvario por más de 50 años, donde familias humildes poblaron estos terrenos en busca de mejores días para los suyos, pero la realidad muestra otro rostro.
Y es que en cierta manera este litigio, según opina González, complica las posibilidades de desarrollo de la comunidad.
Durante el recorrido, las personas que allí viven, manifestaron que han hecho intentos para solicitar el sistema de acueductos, teléfonos públicos, electricidad y la construcción de una carretera, petición que ha sido negada en reiteradas ocasiones.

Amanece como de costumbre, una de las residentes de nombre Venancia, enciende el fogón, pone el café. A eso de las cinco de la tarde, cuando el hambre muerde las entrañas, no queda otra alternativa que esperar las almejas que Gerardo y Alexis, puedan traer a casa.
Era la una de la tarde y el destino no estaba sellado para muchos... "Por favor regresen".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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