Variedades

No hay que llegar sordos a la edad dorada


Hay el concepto erróneo de que se llega a la edad dorada "casi arrastrando la manta" o "con un pie casi en la sepultura", como dirían otrora.
Todo estriba en la prevención, que es la que va a hacer que la calidad de vida no se deteriore paulatina o repentinamente, como tantas veces ocurre por negligencia propia o de otros.
En lo que al sistema auditivo se refiere, si usted evita hasta donde le sea posible el ruido, pide que le hablen en voz baja, no se anda hurgando los oídos con ganchos de cabello, alfileres ni ningún otro objeto, aumenta las posibilidades de poder ver y oír la televisión y escuchar la radio sin tener que elevar desmedidamente el volumen de estos aparatos. Y, podrá conversar sin tener que estar gritando, leyendo los labios de su interlocutor o pidiéndole que le repita una y mil veces lo mismo.
Ahora que de gritar hablamos, cuando alguien le hable en un tono muy elevado pídale que baje la voz, que usted no es sordo/a. Si usted es el/la que habla gritado, entonces ¡ojo!, que diga ¡oído!, el/la sordo/a es usted.
Sobre el punto anterior, si el gritón/a es su interlocutor/a mándelo/a al otorrino. Si es usted, no posponga sacar esa cita médica.
El Dr. Rolando Muñoz, otorrinolaringólogo, lo explica como sigue: "si usted acostumbra hablar con un tono de voz elevado, lo hace porque tiene pérdidas auditivas: no se oye y cree que los demás tampoco lo escuchan y por eso es que tiende a aumentar el volumen de su voz sin darse cuenta".
Dígale que cada día es el inicio de una cadena de experiencias, cada aprendizaje ganancia y este descubrir constante en cada asignatura, este acceso a la información es el que le hará libre y le facultará para el pensamiento crítico, que escudriña, que cuestiona, que no da las cosas por sentadas, en una sociedad en la que hay tantas ataduras.


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147322
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América