Nuestra cara es una de las partes de nuestro cuerpo que más expuesta está a las inclemencias del tiempo. Por todo esto, debemos ser constantes en su cuidado y escoger productos específicos para ello. En primer lugar, debes mantener una limpieza diaria utilizando geles o jabones específicos, pero siempre y cuando no irriten tu piel.
Para hacerlo, debemos escoger un exfoliante suave, ya que los de grano están totalmente desaconsejados a diario por ser demasiado agresivos. Se suelen aplicar con la piel aún húmeda y sin frotar.
La rutina diaria no debe prescindir nunca de un buen hidratante. También tenemos que buscar el que mejor se adapte a nuestra piel, ya que las necesidades varían mucho dependiendo de si nuestra piel es seca, grasa, mixta o excesivamente sensible.