"El mundo moderno está constituido por muchos Sísifos: personas que no cumplen lo que se proponen porque buscan soluciones paliativas que terminan generando más problemas. No terminan sus cursos, faltan a sus compromisos, no mantienen una relación amorosa estable. Viven cambiando de empleo, profesión y compañeros afectivos, y con la ilusión de estar realizando una verdadera vocación, no logran, en verdad, colocar la piedra en la cima de la montaña". Esta verdad irrefutable la saca a colación Roberto Shinyashiki en su obra "No le tema a triunfar".
Según pone de manifiesto el también autor de "La Caricia Esencial" y "Amar sí se puede", este tipo de persona, los Sísifos se caracterizan porque "se apegan a la ilusión de que algo nuevo será la salvación de sus vidas: un nuevo proyecto, un nuevo trabajo, un nuevo amor, un nuevo terapeuta.
Son como un fósforo, con mucha llama al principio y luego solamente humo.
Ahora bien, el escritor pone de relieve en "No le tema a triunfar" que las personas no consiguen sus objetivos debido a que andan corriendo en círculos detrás de los espejismos, porque no saben lograr sus objetivos y porque TIENEN MIEDO A TRIUNFAR.
Se trata de miedos ilógicos e incoscientes: a la muerte, a la soledad, a perder el control, a la locura, a la desgracia, a la imagen negativa. La raíz de esos miedos mencionados por el autor, según escribe, nace "de la idea de que las personas deben ser castigadas cuando tienen éxito".
Afirma que la relación catástrofe-éxito se refuerza diariamente a través de los medios de comunicación que resaltan tragedias que le ocurre a gente exitosa.
Más adelante Shinyashiki habla de tres montañas (con sus secretos, trampas y desafíos) que debe escalar una persona para triunfar: la montaña profesional, la montaña afectiva y la montaña de la trascendencia. La primera tiene que ver con el desarrollo de la capacidad individual para obtener autonomía económica. La segunda, donde el individuo hace efectiva su vocación para el amor y forma una familia y la tercera la que le permite sentirse parte del universo.
Explica que lo aconsejable es que la gente escale paralelamente la montaña profesional y la del amor, pero no así la de la trascendencia a menos que se trate de santos o iluminados, ya que , "para la mayoría de las personas querer llegar directamente a lo cósmico puede constituir una fuga de sus dificultades en la lucha con el mundo material".
Para tener éxito en la vida es menester establecer metas, definir estrategias y he allí que posteriormente menciona rasgos que nos permiten formarnos un perfil del triunfador: ese confiable, es humilde sin ser modesto, siempre sigue creciendo, tiene actitud de triunfador, piensa en grande y da el paso preciso, sabe ser especial, sabe manejar los errores, se asocia con otros triunfadores, respeta su vocación, es ético, soluciona, aprovecha las oportunidades, tiene buen humor, aprovecha las lecciones del pasado, tiene visión del futuro, es firme y flexible, tiene una buena comunicación, es un buen vendedor de sí mismo y dispone de una energía extra.