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"No quería ser héroe, sólo quería vivir"


Cuando piensen que están al límite de su capacidad física y mental, y vean que las cosas están mal, piensen que puede ser mucho peor". Este fue el mensaje que dejó plasmado el uruguayo, Fernando "Nando" Parrado, sobreviviente del accidente aéreo de Los Andes, inmortalizado con la película "Alive"; quien dejó por sentado que todos podemos seguir nuestro rumbo, aun frente a la adversidad.
Las palabras de Parrado, considerado héroe por su proeza de atravesar caminando la Cordillera de Los Andes para lograr el rescate de sus compañeros, se dio en medio de la conferencia "Milagro en Los Andes: Alcanzando la cima y más allá".
Durante esta actividad, organizada por Casa Esperanza y auspiciada por la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE), el público escuchó a través de fuente primaria, detalles y justificaciones del por qué actuó como lo hizo hace más de 30 años.
Indudablemente que aquel jueves 12 de octubre de 1972 dejó huellas indelebles en la vida de Parrado. Ello lo demuestran sus charlas sobre liderazgo, trabajo en equipo y solidaridad, elementos a los que atribuye que resultaran 16 sobrevivientes, pese a que chocaron a seis mil metros de altura; que pasaron hambre, frío y miedo, sólo con la ayuda de trozos de vidrio y un encendedor. "Si hubiese sido un vuelo comercial, en donde hay gente que no se conoce y con diferentes idiomas, hubiésemos muerto... El hecho de ser un equipo nos ayudó a sobrevivir".
Años después de aquellos amargos 72 días, Parrado confiesa que hasta los 71 días y 23 horas, se pensó muerto, al igual que su madre y su hermana, a quienes perdió en el accidente. "Yo no quise estar allí, ni sentir lo que sentí, ni quería ser un héroe... sólo quería vivir", expresó el célebre sobreviviente, agregando que nada de lo que enfrentó después tiene punto de comparación con aquellos momentos.
"Nando" Parrado hoy tiene una linda familia, es presidente de seis empresas, atravesó el desierto del Sahara en ocho días y, como si fuera poco, aprendió a volar aviones para vencer el miedo. "Los aviones son seguros, los errores son humanos", aseguró. Pero, todos recordamos que siempre resultó muy polémico el hecho de que se alimentaran con la carne de sus compañeros fallecidos.
Ante esta situación el conferencista relató que una noche pensaron en tres alternativas: suicidarse juntos, simplemente esperar, o hacer hasta lo más inhumano para salir de allí. "No había otra opción e hicimos un pacto de que comeríamos la carne de quien moría... Nunca tuvimos algún problema ético o moral por eso... No había otra alternativa".
Pero, no fue hasta ver cómo morían sus compañeros y se degeneraban poco a poco el resto de los sobrevivientes, cuando decidió que era hora de irse. Personalmente, Parrado había perdido 45 kilos de peso.
Según la fuente, la suerte siempre los acompañó porque desde un principio todo lo calcularon mal. "Tomamos el rumbo equivocado porque creíamos que estábamos en Chile y en realidad era Argentina, además caminábamos con el sol puesto, cuando se aflojaban las piedras".
Parrado advierte que ante los contratiempos recuerda que los 30 segundos más importantes de su vida fueron cuando decidió cómo quería morir, y entre sentimientos ambivalentes decidió que quería morir caminando.
"Era tan fácil darme un empujón contra las piedras y dejarme ir de espaldas al precipicio para que acabara todo, pero cada paso adelante me alentaba a dar uno más". Luego de tres décadas, Parrado hoy confiesa que gracias a lo que aprendió en las montañas ha hecho muchas cosas, que quizás en otro caso no hubiera hecho pensando en que iba a tener tiempo después.
En este sentido, su mensaje es que no hay que tener miedo de expresar el amor y el cariño hacia quienes se quiere, porque cuando uno muere es demasiado tarde. "Con el accidente aprendí a decir: ¡Te quiero!".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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