Los reyes de España, Felipe y Letizia, se encuentran en Japón. En este país no han faltado las anécdotas y escenas curiosas, entre ellas, el habitual intercambio de regalos entre las dos casas reinantes.
Pero el momento más entrañable del viaje, hasta la fecha, lo ha protagonizado uno de los miembros más delicados y herméticos de la familia real nipona: la princesa Masako, que desde hace años tiene una reducidísima agenda oficial debido a sus problemas de salud, marcados por una severa depresión.
Tímida y de aspecto delicado, Masako esperaba a los reyes en el Palacio Imperial para saludarlos. Pero los españoles han roto el protocolo (sobre todo Letizia) al saludar a la japonesa. El rey ha intentado sin éxito evitar la reverencia de la que será la futura emperatriz de Japón, pero Letizia la abortó de lleno.
Cuando Masako se acercó reverencial a la reina española, esta impidió que se inclinara y, por el contrario, la saludó con dos cariñosos besos en la mejilla.