La frontera que separa la ridiculez de la originalidad es bien fina y difusa... ¿Dónde está el límite entre lo uno y lo otro, cómo no quedar como una ridícula y ser una mujer original, con personalidad, que no vive pendiente de los demás?
En principio, para mantener un estilo propio, que nunca pase de moda, debe saber combinar todas las formas de vestir con su propia personalidad, sabiendo bien cuándo seguir las reglas de la moda y cuándo ignorarlas.
Por ejemplo, si le gusta usar escotes siempre, incluso para asistir a un servicio religioso, porque están "de moda", es muy probable que no tenga el sentido de la elegancia muy claro. Algunas veces, de acuerdo al sitio y al evento, no estar "a la última" no le dará una apariencia anticuada, sino una personal y elegante, así como lo contrario, estar siempre de última con los logos del diseñador presentes en todo su vestuario, no le dará elegancia.
Se trata de ponerle un estilo propio a lo que usamos, de manera que no estemos uniformadas con el pantalón de moda o el color de la estación. Las propuestas de los diseñadores no es necesario tomarlas como obligatorias, sino que se debe pensar y preocuparse de la propia personalidad, ya que no a todas las mujeres les queda todo igual, ni se puede seguir siempre el gusto de otras personas.
Otra sugerencia es que lleven un control de llegada y salida, tal como se hace con los buses en la Gran Terminal de Albrook.
De acuerdo con el usuario Bonilla Santana, de Villa Grecia, una de las medidas que deben adoptar los supervisores de los buses es que la puerta se abra justo donde está la primera persona de la fila.
La usuaria Yolibeth Goodner indicó que algunos conductores se dan la vuelta antes de llegar a la Gran Estación, debido a que el bus se llena en la parada del Instituto Rubiano y un supermercado próximo. Goodner sostuvo que algunos conductores son muy desordenados, porque permiten que los estudiantes aborden primero que los pasajeros.
No obstante, manifestó que los conductores no solamente cometen errores en la tarde, sino en la mañana, cuando permiten que las personas aborden los buses para darse la vuelta y cuando llegan a la ruta a la que pertenecen, están llenos, como por ejemplo, Quebrada Ancha.
En la piquera de la Gran Estación operan alrededor de 85 buses para las rutas de Villa Grecia, San Vicente, Quebrada Ancha y La Unión, cantidad que se ha vuelto insuficiente. Así lo considera la señora Goodner. Hay que destacar que en la Gran Estación operan además buses de las rutas de Caimitillo, Calzada Larga y Torrijos Carter.