A juzgar por su apariencia frágil, Tania Harris es una dulce jovencita que podría ser joketa. Pero, optó por la sociología y su sueño es "trabajar en las cárceles en programas de resocialización de los presos". Sin embargo, no la conocimos como socióloga, sino como ebanista y de las buenas, según las referencias que nos dieron de esta profesional que así mismo como hace una puerta, un armario, un cocinova, es capaz de arreglar un electrodoméstico, colocar azulejos, cambiar la trampa de un lavamanos o manejar equipo pesado, sin que esto le reste femineidad.
Su padre, quien es dueño de equipo pesado, la enseñó a conducir equipo pesado cuando ella tenía 13 años. Al día siguiente de nuestra entrevista, la semana pasada, cumplió 22 años. Desde los 18 aprendió ebanistería, ya que su padrastro le brindó la oportunidad, al ver la buena disposición de ella para aprender todo lo que le sea posible.
MENTE ABIERTA AL APRENDIZAJE
"Me gusta hacer de todo un poquito", nos dijo, en la residencia de su profesora en la Vía Argentina, la socióloga Cecilia Alegre, donde la joven ebanista hacía unas puertas.
ESTUDIA SOCIOLOGIA
De ojos claros y voz dulce pero que denota seguridad, Tania, quien pronto será socióloga, comenzó fabricando guitarritas que tallaba con mucha paciencia. Ahora es común verla haciendo trabajos más pesados y hay ocasiones en que llega a la universidad con las manos sucias de pegamento, barniz u otro material que utiliza en sus trabajos de ebanistería, plomería o construcción y sus compañeras de sociología le preguntan que por qué esas manos así. Ella, sin mayor preocupación les contesta que: "es que estaba haciendo un trabajo anoche y por más que me lavé las manos no pude quitarme esto" y continúa sus estudios sin darle mayor importancia al asunto. Y es que, comenta: "mi papá y mamá" (Esteban Harris y Nelva Tagles) "me han enseñado que no importa la apariencia, trabajando honestamente y superándome puedo conseguir todo".
La más pequeña de la familia, Tania vive en Chilibre. Actualmente realiza estos trabajos de ebanistería para obtener el dinero para pagarse los seminarios y obtener el título de socióloga.
"Me gusta hacer de todo: dibujo, sé mecánica, sé bordar, albañilería, sé fregar, sé tejer, lavar, barrer. Dibujo y pinto bien bonito...¿Hay que abrir un hoyo?, yo voy y lo abro. ¿Hay que sembrar un árbol?, yo voy y lo siembro. A veces me pongo una gorra y me la viro hacia atrás. Y así como usted me ve ahora, sencilla, así soy yo. No, no me siento menos femenina por eso. No, creo que es importante aprender todo lo que se pueda en la vida. No estoy de acuerdo con que la mujer sólo tiene que estar en la casa y tener hijos. Hay muchas mujeres que han roto los estereotipos y ellas han hecho y hacen la diferencia y por ellas las mujeres hoy podemos gozar de ciertos privilegios que antes no teníamos".
¡NO A LOS ESTEREOTIPOS!
Está convencida de hay que combatir los estereotipos que nada bueno le han traído a la humanidad ni a la mujer.
Capricornio es el signo de Tania Harris esta joven profesional que tiene bien claros sus objetivos en la vida. Se describe como una persona observadora. Aplica lo que aprende. Vía ensayo y error ha logrado grandes aprendizajes en áreas no tradicionales.
En cuanto a por qué escogió sociología como carrera, explica que "permite ayudar a otras personas". Precisamente por esta sensibilidad que le es propia, es que ella sueña con "crear mejores programas en las cárceles para tratar de resocializar a los reos ya que quienes allí están son seres humanos igual que nosotros".
Las cosas no le han resultado fácil a Tania. "He luchado como usted no tiene idea", no porque mi papá y mamá me puedan dar cosas en la vida yo he dejado de esforzarme. "Me voy abriendo camino por mí misma".
ADMIRA A MENCHU
Le encanta leer, sobre todo acerca de la vida de mujeres sobresalientes. Admira a Rigoberta Menchú, a la que ve no sólo como un símbolo de paz sino también como una mujer muy valerosa, organizada y perseverante. Ella también lee sobre el movimiento obrero y el rol de la mujer en todas las conquistas por un mundo mejor y con equidad. Se ha propuesto "hacer tantos aportes como me sea posible y llegar a sobresalir".
Le encanta el trabajo de campo, porque sólo así se puede conocer de cerca al ser humano como tal, con sus problemas, sus flaquezas, sus virtudes, sus sueños. Desde una oficina poco se puede hacer por los demás.
SENSIBILIDAD
Este interés por el prójimo y por hacer aportes data de cuando era niña. Relata que "cuando era pequeña cerca de mi casa vivía una niña del interior. Tan pronto yo venía de la escuela le enseñaba lo que había aprendido. La enseñaba a escribir, a hacer las letras. Yo puedo ayudar a otros, nunca espero que otro lo haga por mí".
Le decimos que nos sorprende su claridad de metas y su madurez. Se ríe y nos dice: "Me considero una persona muy diferente al común de los jóvenes. A veces llego a sentir como si no fuera de esta época. Mientras mis compañeras están pensando en ir a bailar, yo estoy pensando en otras cosas. Entonces me recuerdo de una frase de mi madre de que el que nace para carpintero del cielo le caen los clavos. Y yo me digo: "a mi me han caído clavos, tachuelas, tuberías, tornillos", y me pregunto: "¿para qué realmente nací?, y me respondo que en todo caso nací para aprender todo lo que pueda".
Continúa hablando sobre sí: "No soy una persona vanidosa, lo que tengo lo tengo porque he luchado por ello".
SERAS LO QUE QUIERAS
El mensaje que Tania envía a la juventud es que "No todo en esta vida es presión de grupo. Tú serás lo que tú quieras ser. Lo que tú quieras ser, lo que tú te pongas en la mente, aquello por lo cual te esfuerces eso tendrás y eso serás".
Las puertas de su casa las hizo ella, nos dice muy complacida. Anoche estaba terminando unas puertas. "El hecho de que uno sea mujer no quiere decir que naciste con un palo de escoba en la mano. Puedes hacer cuanto tú te propongas y ¿quién dice que es el hombre que tiene que ir al mundo exterior. Estos son estereotipos. Si queremos igualdad trabajemos igual, fájese y hágalo usted".
Finalmente, ella nos dice que es importante hacer las cosas bien y mantener la palabra. "Si digo que voy a hacer algo y que estará listo para una fecha, he de esforzarme para cumplirlo. Y, si no lo hago bien, que no me paguen por ese servicio. En algunas ocasiones sólo las gracias me han dado. Pero, igual, me he sentido muy feliz porque sé que quedaron satisfechos con mi trabajo".
Ella aconseja a las personas y sobre todo a los y las jóvenes que "luchen por las cosas que quieren y por hacer la diferencia en la vida. La vida está dura y si la mujer no lucha nos quedamos atrás", concluye.