Para que la sociedad cambie, el cambio debe partir del convencimiento individual de que siendo mejores hay como una reacción en cadena que inciden en el bienestar común, puntualizó el Dr. Juan José Tapia, quien fue claro al señalar que: "No se puede cambiar por decreto la sociedad"
Por esto recomienda a quienes quieren cambiar para bien: "Empiece a pensar cómo repensar su manera de pensar y esto tarde o temprano lo lleva a repensar su manera de sentir. Para que cuando se pregunte: ¿Por qué quiero "X" cosa y no lo estoy logrando?, por sí mismo descubra que esto obedece al estilo de pensamiento o de vida suyo".
Algo que planteo y resulta también interesante es que hay más mujeres seguidoras del Modelo Ecología Humana. Dice que "porque la mujer es más permeable a pedir ayuda. El hombre, por el contrario, siempre se cree más autosuficiente y que se las sabe toda". Pero, recomienda, "tiene que arrancar de sí la soberbia". Y descubrir que siendo humilde, aceptando que yerra y disponiéndose a cambiar, comunicándose y siguiendo consejos está abriendo el camino para que alguien le pueda guiar.
Opinó que no hay que culpar al hombre por ser así, esto lo aprendió de sus padres, madres, abuelos y abuelas. Pero, los hombres, dijo, "poco a poco están dándose cuenta ellos de que esta forma de aprender a ser mejores, de re-educarse en el estilo de vida no conlleva ninguna amenaza, sino estímulos".
En Ecología Humana, dijo, "se enseña a mirar a los ojos, a tomar en cuenta, a estar acá, es decir si se habla con alguien no sólo estar físicamente, sino también con la mente".
A aprender quienes son. Y es que como individuo, dijo, "yo soy realmente mi ser. Mi ser se expresa en el modelo a través de lo que yo hago y a través de lo que yo tengo. En ese hacer y en ese tener individual más que todo lo que yo haga y tenga está al servicio de lo que soy".
Se lamentó de que "mucha gente cree que es lo que tiene. Mucha gente cree que es lo que hace. Ese vuelco es producto de la cultura, de la educación a que ha sido sometida. Y es que la cárcel nuestra son nuestras creencias. Cada vez que creo que no puedo hacer algo, allí levanté unos barrotes", concluyó.