Alberto II y su prometida, Charlene Wittstock, ejercieron de perfectos y enamorados anfitriones en el Baile de la Cruz Roja de Mónaco, el cual se celebró el pasado viernes en un largo paseo en barco. Junto a ellos presidió la gala la princesa Estefanía.
Para una velada tan especial, los tres lucieron sus mejores galas. El príncipe Alberto pudo presumir de estar custodiado por dos de las mujeres más bellas del Principado. Su hermana menor, muy bronceada, eligió un original vestido plateado que combinó con unas altas sandalias a tono.
Por su parte, Charlene Wittstock dio una lección de elegancia y sencillez con un modelo en color nude de escote asimétrico y líneas sirena y completó su “look” con un soberbio recogido que la hizo brillar con luz propia.
Los novios de Mónaco se mostraron más enamorados que nunca. Los gestos y miradas de complicidad se dieron a lo largo de la noche y bailaron de lo más acaramelados.